MASTURBARSE EN EL 2023

HISTORIA POR CANCHINFLÍN HERO
IMÁGENES POR G1ft3d

Llegaron por la tarde en tres cajas de polietileno. Me acababa de levantar -prefiero trabajar de madrugada- cuando el delivery tocó la puerta. Un señorón moreno y flaco las instaló en medio de la sala. Aquí le traigo a las muchachas, mi amigo –dijo en tono alegre. Hubiera preferido que no dijera eso. A pesar de que poseer muñes es una práctica aceptada, siempre me da un cacho de pena. Hay friito allá afuera, ¿verdá? Bien hay algo, joven. Pero viera que a mí no me gusta hacerle el feo al clima. Bendito sea Dios hay trabajo, pior fuera estar uno enchamarrado ya puro viejito. ¿En qué trabaja usted, mi amigo? Hago proyecciones arquitectónicas. Eso ha de ser bonito, tengo una mi patoja que está estudiando cabal eso, bachillerato en construcción. No me quejo. Quiere desvelos, eso sí.

Notando mi incomodidad, sacó un talonario y me pidió que firmara de recibido. Un gustazo, muchachón. Va pues, don, con cuidado.

Una vez solos, saqué a las muñes una por una. La primera fue Selena, la agente de Emetra. Después María René, la caquerita con su ropa de fiesta y su peinado alto, lista para salir a Cayalá. A mi ex novia Jessica le costó más. Los zapatos verdes que le regalé para Navidad se enredaron y casi se cae toda la caja. Chingándolo todo como siempre.

Sin-título3

Siento que les debo una explicación, no quiero que piensen que soy un depravado monstruo misógino. Esto es algo que hacen todos en el 2023. Es así: salgo con mis lentes-escáners, encuentro alguna chava que me gusta y la escaneo. Envío el escán a las amables personas de MuñeTec, quienes se dedican a la fabricación de réplicas anatómicamente precisas de personas. Dos semanas más tarde, te las entregan a la puerta de tu casa, ya sea para deleite sexual, como pieza ornamental o para compañía. También está esa mara que manda a hacer muñes de sí mismos, para que sus gatos crean que no están solo mientras ellos andan de viaje. Locos cerotes.

De hecho, estoy haciendo un bien a la sociedad. En la Prensa salió que, desde la aparición de las muñes, las denuncias por violaciones sexuales han bajado un 27% en el área metropolitana. MuñeTec genera más de 12,000 empleos proveyendo una importante inyección económica al sector productivo. Tanto así que la Galileo planea abrir la carrera de Técnico en Análisis y Producción de Anatomías Artificiales. A huevos, siempre hay gente que se opone. Como los psicólogos que hablan de “disminución en la empatía humana”, los sociólogos que mencionan una “cosificación del otro”, y los fanáticos religiosos que la etiquetan como “un ataque frontal a la institución del matrimonio”.

A mí no me importa.

Entró una llamada. Contesté de inmediato suponiendo que era el servicio al cliente de MuñeTec. Mi huevo, era Jessica. No había hablado con Jessica desde la vez que la invité a un café con la intención de escanearla y encargar una muñe de ella. La muñe que tengo enfrente, cristalizada por siempre en el vestido que usó para el cumpleaños de mi papa.

Hola, Jessica. Hola, gordo. ¿Qué onda que me llamas? Ay, nada, ¿qué, no puedo llamarte? Bien pues, pero qué raro, ¿cómo estás? Bien, nene, pensando en tí. ¿Y eso? Es que te estoy viendo. ¿Qué foto estás viendo? Ninguna. Estoy viendo el muñe que mandé a hacer de vos. Qué enferma sos, Jessica.

Jessica comenzó a gemir y podía escuchar cómo se relamía los labios. ¿Qué putas estás haciendo? Nada, pasándola bien. Jessica, voy a colgar oíste, qué asco. Puchis, ¿y qué te estoy haciendo a vos, pues? Nada, pero no quiero escucharte masturbándote con mi muñe. Es mi muñe, mano, yo lo compré. Pues, el muñe inspirado en mí. ¿Y qué te hace pensar que con tu muñe estoy cogiendo?, es con otro muñe. ¿Entonces para qué me llamás? yo tranquilo, leyendo estaba. Solo hice un muñe de vos para que me vea coger con otro, con otro muñe. ¿Y quién es el otro? –pregunté con celos auténticos, celos de gente. ¿Es Julio mi cuate, verdá? Jajajaja ¡nada que ver, mano! ¿Entonces quién putas es? Adiviná. Me pela (no me pelaba).

ARJONA

Adiós Jessica, dejá de chingarme. Gordo: es Arjona. ¿Pediste un muñe de Arjona? ¡ese cerote es viejísimo! ¡Ajá, pero es una leyenda! además está en oferta, es de los más populares. La música de Arjona era una mierda, Jessica. Yo sé que no te gusta, por eso voy a coger con Arjona mientras vos mirás. Qué mulada. Qué me importa, y voy a poner Te Conozco mientras hacemos el amor. Chicos de Plástico iría más con el tema. Jajaja, qué tonto sos, lástima que tus chistecitos no me exciten como mi Arjona. Sho, Jessica. Nunca voy a coger con tu muñe, oíste. Okei, nunca cogías conmigo tampoco. Tu muñe solo va a ver y a ver y a ver…y cuando me aburra, lo voy a usar para tender toallas shucas. Hacé lo que querrás, Jessica. Tampoco quiero ya nada, preferiría coger con una PIÑATA del Pin Plata que con vos. Yo preferiría coger con una piñata de una lata de Gallo que con vos. Ese es mi chiste, Jessica. Bueno, adios tontito, mi Animal Nocturno espera.

plata

Tomé la macana que Selena llevaba en la cintura y la usé para reventar el rostro de Jessica, el rostro de la muñe de Jessica. Me cayó mal el modo juicioso y despectivo con el que María René, la fiestera de Cayalá, me veía. Así que también me encargué de ella. Al final, grité con rabia, exhalé y me eché en el sillón. Solo Selena (nombrada así porque la agente de Emetra que escaneé se parecía a Selena Gómez) me veía con rostro comprensivo, hasta con un poco de lástima. La senté a mi lado y recosté mi cabeza sobre sus piernas. Gracias por entender que no fue mi culpa, Selena –dije sollozando. ¿Ya viste cómo es esa pisada conmigo? Tú sos diferente. Tú comprendés que el amor es de doble vía. ¡Jaja, porque tú sabés de amor…y también de VÍAS!

Nos pasamos riendo de mi broma el resto de la tarde. Tan buena patoja que es.

BROKEN

GIFTED

G1f t3d es un artista visual que se especializa en gifs, glitches y todo lo que comienza con G. Por eso, su novia se mantiene feliz. Si tienen gardenias sin germinar, pueden preguntarle también sobre eso. Su verdadero nombre es Gustavo, porque a huevos.

¡Chéquense sus sensacionales experimentos tecno-dementes en su página y síganlo también en Facebook!

AÑO NUEVO CON EL PEOR AMIGO DEL MUNDO

Foto tomada de Revue.

Me sentía deahuevísimo. Como no me tocó trabajar, llevé el carro al taller. Le compré 2 llantas y mientras las instalaban fui al mall por mi playera Quiksilver de estreno. Ábner había llamado ya 6 veces, no le contesté porque estaba en el banco, así que me dejó un mensaje: Danilín ¿estamos fijos para hoy, verdá? No me vaya a salir con que ya no, porque me mata ¡Mire que hay una de BEBAS esperándonos en la Antigua!

No había ninguna “beba” esperándonos en ningún lugar. Y sí, ¡claro que me cuestionaba por qué putas iba a pasar Año Nuevo con un pisado que decía “bebas”!

Los dos trabajábamos en el mismo call center. Cuando nos conocimos Ábner me contó que jugaba fut, armamos un partido y de ahí en adelante pedíamos los breaks al mismo tiempo para hartar juntos. Era un gran pajero respecto a dinero y mujeres, combinado con que era todo sensible, suave y salserín. Lo que sí me llegaba de Ábner era su entusiasmo. Siempre he tenido debilidad por la mara entusiasta. Él tenía 20 y muchas ganas de salir a chingar, yo tenía 26 y un chingo de nostalgia por mi primer año de U y la Chicha y chupar en el parqueo de la Facultad.

Pasé por Ábner a las 4. Llevaba el pelo colocho engelatinado, una playera verde menta, gabardina de cuerina, jeans y calzado formal. Se miraba como un don que es taxista y admira a Laureano Brizuela. Iba a contarle sobre las llantas nuevas pero él se adelantó: ¡Danilín, ni sabe con quién me pasé platicando toda la tarde y hasta bajamos a comer juntos! ¿Wendy? ¡Cabal, Danilín! ¿Qué te dijo? Ala, hablamos un montón. Deahuevo. Pero, mire, yo no sé por qué usted dice que es caquera, conmigo se portó re linda. ¿En serio? ¡Se lo juro, un amor! Con decirle que me regaló su postre. Dicen que tiene diabetes. Pero igual, ¡viera qué manga! usted no se preocupe, ya le conseguí su número.

Ábner SIEMPRE hacía esa mierda. Si le contaba que una chava me gustaba pero que me ahuevaba hablarle porque se miraba seria o talvés tenía traido o había escuchado que conservaba su cutis humectándolo con las almas de sus pretendientes tímidos; entonces el cerote aparecía diciendo que le había hablado y que era buenísima onda “al menos conmigo, saber por qué”, haciéndote creer que podría salir con ella cagado de la risa, pero que no importaba qué tan fuerte fuera la atracción gravitacional que ejerciera esa vagina, él activaría todos los retrocohetes de su paloma para evitar la absorción. Lo haría por mí, porque éramos “carnales, me extraña”. Ugh.

Por suerte la plática sobre Wendy no duró mucho. Llamaron a Ábner y era una de sus “bebas”. Esto pasaba cuando lo llamaba una beba: él decía hola, beba. Después desataba una serie de sugestiones de tipo sensual como “ala, linda, te juro que si no estuviera trabajando -no lo estaba- y te tuviera enfrente, serías mi plato fuerte, mi postre y hasta mi antojito de medianoche”. Mientras lo decía me lanzaba una mirada de complicidad que me parecía repugnante y pensaba “¿Qué putas, cerote? ¿vos creés que soy tu aliado en esta mierda? ¿que somos bros o una onda así y que “conectamos culitos” en equipo? ¿estás tratando de construir una dinámica de Zack y Slater de Saved by the Bell? ¡Porque eso estaría demasiado mal, maifrén!”. La peor parte era cuando le bajaba volumen a mi musica y decía “perdón, Danilín, es que no le escucho a mi beba”. Nunca lo golpeé, lo cual siempre incluyo en mi currículum en la sección de Logros y Diplomas.

Pasando por Florencia, Ábner y su beba dejaron de hablar. ¿Quién putas era, Ábner? Un mi osito que conocí, es hija de una amiga de mi mamá. Sí, sí leyeron bien. No fue el autocorrect: arriba dice OSITO. Si el autocorrect no estuviera hecho solo de inteligencia artificial sino también de compasión, allí diría otra cosa y ustedes nunca habrían tenido que saber que existe mara que llama a las personas que nacen con útero, “ositos”.

Llegamos a la Antigua, compramos un par de Smirnoff y caminamos por el parque. Estaba socadísimo. Quería conocer chavas tanto como Ábner, pero contenía mi ansiedad bajo una fachada de “ni verga, soy muy smooth para andar de chucho”. ¡Danilín, mire esto!- exclamó Ábner emocionado. ¡¿Ya vio que montón de ositos?! ¡¡Hasta parece el Parque Yeliston! ¿Yellowstone? ¡Simón, ese! ¿Qué va a querer: un su Yogi o un su Bubu?

Por supuesto, no le respondí. Hay una respuesta para esa pregunta, pero es tan impura que Dios la destruyó en el Diluvio.

Ábner fue a hablar con dos extrañas. Veinte minutos después, los cuatro íbamos en un tuc-tuc rumbo a la que ellas llamaban “la mejor disco de la Antigua porque no llegan capitalinos creídos sino solo mara calidá”. Supongo que soy un capitalino creído porque pienso que ese lugar era el infierno si Rakim y Ken-Y heredaran el trono de Belzeebub. Puta, sabía que no podíamos confiar en una chava con huellitas tatuadas en la chiche y que había pasado la mitad del trayecto contándonos cuando fue “la casera” de uno de los Cremas, con el orgullo con que uno contaría cuando resolvió el conflicto palestino por medio de un truco de yoyo.

Nunca vi a personas perrear con tanta convicción como la mara en esa disco. Era una apretazón pisada de cuerpos sudorosos y grasientos. Para lidiar con lo que sea que quede allí en el piso, no llega una doña con un trapeador, llega un inspector del INAB. No me importa si piensan que soy un cerote apretado, frígido y un frustrado sexual que no aprecia la sensualidad latina. Ese lugar era AHUEVANTE.

Por supuesto, Ábner y la chava con las huellitas en las chiches hicieron su aparición en la pista y comenzaron a carnobailar –un término que estoy impulsando en este espacio, y que significa la integración del carnear con el bailar en una sola acción. Con mi güisa asignada nos sentamos y pedimos chelas. Apenas hablamos.

Al rato se fue la luz y nos quedamos unos diez minutos a obscuras. De inmediato coloqué mis manos sobre la mesa esperando que no fuera un órgano genital. A modo de radar, emití un ligero grito para advertirme de algún pene cercano por medio de la ecolocación. Mi grito regresó embarazada y hoy es una digna madre soltera.

Cuando volvió la luz Ábner me hizo señas de que nos fuéramos. La chava de las huellitas en la chiche tenía novio y los había visto perrear. Después de despedirme de la dama a mi lado, abandonamos ese lugar maldito en otro tuc-tuc.

El camino era de tierra, así que le comenté al chofer lo hecho mierda que estaba. Viera cómo jode las llantas tanta piedra, usté. Hablando de llantas, Ábner ¿te conté que al fin le compré dos lla…? Danilín ¡me agarré a la beba!, le juro que jamás me habían besado así y qué rico bailaba. Virgo, mano, me llegaron sus huellitas.

Decidimos esta vez entrar a un lugar de capitalinos creídos. Pedimos unos Destornilladores. Ábner, ¿te acordás que desde hace ratos quería comprarle llantas nuevas al carro? fijate que hoy fui a… ¡Ala, mire esa bebota bailando sola, Danilín! Como que el deber me llama, ahorita vengo. Me quedé en la barra tomando solo. Pedí otro trago porque sabía que en el Universo existen pocas fuerzas capaces de arrancar a ese mini Chayanne de la pista. No era solo que le gustara bailar sino que sabía hacerlo. De hecho, también miraba telenovelas y una vez presencié con desagrado cómo masajeaba la espalda de una compañera; lo hizo con inmenso erotismo, una técnica depurada y unos aceites que increíblemente sacó de su mariconera.

A lo que me refiero es que Ábner había dedicado más tiempo a aprender motivos para acercarse a una vagina que un ginecólogo.

Dieron las doce. Ví cómo todos se daban el abrazo, salí al parque a ver la cuetería, caminé un rato y regresé a la disco. Ábner venía caminando con su tradicional entusiasmo y una morenita chaparra de la mano. Se había despojado de su camisa verde menta -la cual colgaba de su hombro- y a su tórax sudado tan solo lo cubría una camiseta blanca. “Danilín, le presento a mi amorsote: Loyda. Es mi novia”. Se besaron frente a mí en lo que recuerdo como el suceso amoroso más estúpido que he presenciado, y eso que un día vi a mi Pastor Alemán intentar cogerse una bolsa de basura.

A eso de las 3 am abandonamos la Antigua rumbo al Puerto. Su “novia” llamó a Ábner para recomendarle que nos fuéramos con cuidado y que mejor nos hubiéramos quedado y que tan necio que era. Él le preguntó si ya se había puesto su pashama, que cómo era, que yo iba dormido que le dijera porque quería imaginársela y que ya se sentía solo. Ella le pidió que le prometiera que la llamaría en cuanto llegáramos al puerto, así no estaba con la pena. “Me encantás y te quiero mucho, beba”.

Al llegar a la playa rentamos unas hamacas y nos echamos un pestañazo de dos horas. Nos despertamos casi al mismo tiempo. El clima estaba riquísimo, además de que ya olía a mariscos. Me sentía deahuevo. Mirando al horizonte, me dijo: Danilín, ya no me contó si le compró las llantas a la nave. Ah, sí, le compré dos, el otro mes le entro a las que faltan. Mire, pero ay se acuerda de calibrarlas, para que no se le vayan gastando de un solo lado. Simón, buena onda, Ábner.

El mar se veía fantástico.

* ¡¡Feliz Año Nuevo, mara buena onda que lee mi blog!! Mientras preparan los propósitos más ambiciosos, como escalar volcanes, encontrar el amor o hacerse la cirujía plástica para parecerse a Kim Kardashian de bebé, comiencen por estos propósitos simples para el 2015: darle like a mi página de Facebook y seguime en Twitter! :D

LA VENGANZA DEL CHITESTRR (UN CUENTO MORALISTA SOBRE SECRET)

SHITESTRR-ART-low

Mmo-Mmo era un chitestrr. ¿Ah? ¿no saben qué es un chitestrr? perdón, es que a veces se me olvida que estoy platicando con homo-sapiens del siglo veintiuno y no con los cavernícolas pisados que visité la semana pasada durante mi más reciente viaje en el tiempo. Los chitestrr son los grandes héroes olvidados de la civilización.

Pongámole, ahora podés ir a Walmart e ingerir un amorfo bodoque que una seño te asegura que en realidad es un medallón de pollo, y aunque tu experiencia reconociendo objetos te diga “no seás mula, eso se ve como el regalo que Satán le da a los niños del infierno cuando quiere que refuercen su motricidad fina”, igual te sentís seguro porque en la caja que sostiene la impulsadora hay palabras como ”probuspenostrileno” que suenan atroces pero vienen respaldadas por números y registros sanitarios que te garantizan que, legalmente, ese producto no te va a provocar urticaria bolchevique grado 4, o peor aún, anhelo de escuchar a Piva, el reguetonero chapín.

En cambio las tribus prehistóricas como los Murukkuakk, con los que compartí, no tenían laboratorios para garantizar sus alimentos, así que habían decidido que cada octavo crío varón que una mujer pariere, si este contare con una mandíbula competente, en el momento en que adquiriere su tercer molar hubiere de convertirse en el nuevo chitestrr de la tribu. Gustare o no gustare, el culere.

Este es un cuento sobre Mmo-mmo, el chitestrr (o shit-tester) de los Murukkuakk.

Diariamente los Wurukkuakk y yo salíamos a buscar cosas para comer, caminábamos un montón, subíamos montañas, bajábamos montañas, chapotéabamos en la playa y a veces encontrábamos animales más grandes que nosotros. Entonces corríamos gritando y agitando los brazos hasta que casi siempre atrapaba a alguno, por lo que teníamos que esperar sobre un árbol a que la bestia se retirara para recoger los residuos de nuestro camarada y darle un entierro digno. Esto era muy importante porque los Wurukkuakk pensaban que al enterrarlo, un tiempo después el ente reaparecía literalmente en el estómago de una de las hembras de la tribu, solo que en chiquito y estúpido. A veces quise explicarles que el truco de fabricar personas diminutas radicaba en la ancestral magia de coger, pero durante mi estadía con los Wurukkuakk tomé la determinación de regirme bajo la Primera Directiva de la Federación Unida de Planetas (de Star Trek), es decir “el derecho de cada ser vivo de vivir en concordancia con su normal evolución cultural, ningún personal de la Flota Estelar interferirá en el sano y normal desarrollo de la vida y cultura alienígena”.

Así que tuve que aguantarme cada una de sus muladas.

Por las noches, después de cenar, amontonábamos a las crías en la parte más acogedora de la cueva y nos quedábamos platicando alrededor de la fogata. Hablábamos sobre asuntos cotidianos como quién de las mujeres considerábamos que tenía el vello facial más sedoso. Claro, también estaba esa otra mierda espantosa que hacían los Murukkuakk como entretenimiento. Que era masturbarse al unísono cada quien sobre un recipiente individual, para posteriormente pasar en fila arrojando su descarga sobre el rostro del angustiado mono que manteníamos en cautiverio, con el fin de demostrar quién poseía los fluídos más potentes por medio de la intensidad con la que el mono gritara.

De todo corazón hubiera querido que no se enteraran del juego del mono, pero no soy más que un reportero y mi deber es trasladar la verdad.

Cuando finalmente el viento apagaba la fogata, todos, invariablemente, irrevocablemente, nos hacíamos sho y dormíamos. Excepto por aquella noche. Aquella noche una voz se escuchó desafiando el silencio, cagándose en todo:

- Hace mucho que he querido decir que qué huevos ser el chitestrr de la tribu y que me alegra no ser yo.

-Pues yo creo que es un trabajo importante que todos debemos valorar-. Dijo una voz de mujer.

-Pues yo creo que no- repitió la primera persona.

-Yo estoy de acuerdo, meterse objetos a la boca indiscriminadamente no es un talento. Por ejemplo, ahorita tengo algo jugándome los labios que podría ser, ya sea un dedo del pie, un pezón excepcional o un hongo todavía no clasificado, y sea lo que sea, estoy dispuesto a introducirlo en mi boca porque qué pisados ¡No sabemos todavía qué es un germen! La onda es que cualquier mula puede ser un chitestrr. ¡Adiós…nom nom nom nom!.

-Muchá, de verdad, no sean mala onda con el chitestrr, si no fuera por él no sabríamos que la Nutella definitivamente no es popó- dijo otro chavo llamando a ponerse la mano en la conciencia.

A lo que respondió una dama -yo no tengo clavos con la labor del chitestrr. Pero él como persona me cae re mal. Esa su mulada de que usa calzoncillo de piel de serpiente en lugar del ya tradicional calzoncillo de toro, es señal de que se cree muy deahuevo. Además, no sé si se dieron cuenta, pero su leche de varón no hizo gritar nada al mono y más bien le pareció refrescante. Como una florecita recibiendo su rocío. Eso es porque su leche de varón es tan blanda que si la vendieran en los supermercados, que es algo que presiento va a existir en el futuro, la caja tendría a una chava haciendo yoga.

-¡Jajaja, El Descremado hay que decirle ahora jajaja!- gritó una voz ronca al fondo, de una manera bien cholera.

A esta nueva forma de conversar, los Murukkuakk le llamaron “Shekkret”.

Por momentos pensé en detener el bullying arcaico que ocurría dentro de aquella cueva, pero soy un hombre de principios y creía firmemente en seguir la Primera Directiva. Lo único que pude hacer fue taparme los oídos e intentar bloquear lo que escuchaba. Tras varios minutos el bullying se detuvo y únicamente quedó un mísero sollozo.

A la mañana siguiente todo había cambiado, el sollozo había dado paso a la rabia. Estarán pensando que Mmo-Mmo estaba emputado exclusivamente con la mara que lo había pelado, pero los Murukkuakk aún no sabían relacionar rostros con voces si las dos cosas no estaban juntas. Así que para Mmo-Mmo todos éramos culpables, para Mmo-Mmo todos habíamos ofendido a Mmo-Mmo.

Ese día caminamos hasta llegar a una parte de la costa que no conocíamos, y allí fuimos absorbidos por la visión de cuarenta, nunca antes vistas, cubomedusas de distintos colores agonizando sobre la playa. Era tan engasado que si le hubiera tomado foto, ahorita sería más viral que un video de gatos bailando el Gagnam Style hasta formar la cara de Emma Watson con sus colas.

Los Murukkuakk recogieron todas las cubomedusas y volvimos a casa con ellas. Lo siguiente fue observar al chitestrr en acción. El proceso era que el chitestrr se hartaba cualquier mierda nueva que encontráramos, sin importar su apariencia (puta, me dieron ganas de Taco Bell) y posteriormente ingresaba a una jaula hecha de palos dentro de la que permanecía bajo estricta observación. Los expertos en seguridad alimentaria anotaban cosas como “P: ¿Mmo-Mmo perdió el cabello? R: No. ¿Mmo-Mmo desarrolló senos de hembra? R: No. ¿Mmo-Mmo ahora comparte su cuerpo con el de un robusto potro? R: No”. Si el chitestrr no presentaba ninguno de estos rasgos, entonces el nuevo material se agregaba al listado de cosas hartables.

Mmo-Mmo era un mártir. Pero Mmo-Mmo ahora tenía fuego en su mirada.

Probablemente se imaginan cómo termina esta historia, pero de todos modos voy a contarles: termina con el sol de la mañana tostando los cadáveres, hinchados y de un tinte violeta, de los Murukkuakk, chisgueteados sobre el valle mientras la fogata suelta sus últimas humaredas. Apenas tres o cuatro horas antes, aquellos hombres se habían regocijado en un delirante banquete de cubomedusas.

Sentados en una inmensa roca observábamos la macabra escena los dos únicos sobrevivientes: yo (que, mi huevo, si iba a hartar cubomedusas) y Mmo-Mmo. O mejor dicho, el fantasma de Mmo-Mmo.

- Mmo-Mmo, contestame, Mmo-Mmo ¿Verdad que sabías que te ibas a morir, que TODOS se iban a morir, Mmo-Mmo?

- Sí, extranjero, al segundo día comencé a sentir horrendos espasmos acompañados de una quemazón interior. Pero lo peor eran las alucinaciones que me perseguían día y noche, visiones en las que era penetrado en cada uno de mis orificios por los tentáculos de las cubomedusas.

- Pero no dijiste nada, Mmo-Mmo. ¡¿Por qué no dijiste nada, Mmo-Mmo?! Ahí sí come mierda…o sea, me refiero a…no como en tu profesión sino metafóricamente…

- Al principio pensé en decirlo, en hacer lo que todo buen chitestrr debe hacer, en honrar el oficio de un chitestrr. Pero después me dije: que se chinguen esos malagradecidos, todo lo feo que dijeron de mí. Y de pronto comenzaron las voces, “Nooooo, hoooonraaa el legado de los chitestrr”, me decían los espíritus de cada chitestrr que ha vivido, e inmediatamente sus plegarias eran ahogadas por un vergaso de tentáculos y las voces guturales de las cubomedusas que me ordenaban soportar, aguantar, fingir que estaba bien; me prometían que si no decía nada no me dejarían morir pero acabarían con cada uno de esos culeros.

“Ellos te desprecian, hablan de vos, no los perdonéeeees. Solo las CUBOMEDUSAS son tus amigas, salve el Reino de las CUBOMEDUSAS…a ellos no los salveeeees. Ellooooos tienen su Secret…nosotros tendremos el nuestro ¡¡¡¡¡HAHAHAHAHAHAHAHAHAHA!!!!!”.

Y les creí. Dejé morir a los Murukkuakk ¡Aaaaarrgghh!

No tengo idea de cuántos días pasé sobre aquella piedra, tendido, deshidratado y sin comer. Cuando por fin abrí los ojos el fantasma de Mmo-Mmo se había esfumado y sobre el valle pude divisar a una jauría de perros que mordían los restos de los Murukkuakk.

Una mano adulta se posó sobre mi hombro y una voz varonil me dijo -¿vos sos al que llaman El Viajero del Tiempo?. Le respondí que sí. -Decinos qué pasó con los Murukkuakk ¿Quién acabó con ellos? ¿Fueron los lobos, los gigantes de las montañas o los Fisi-kkinex, varones tan hermosos que asesinan haciendo que tu columna vertebral se disloque cuando tus caderas se desplazan hacia sus regazos como una función biológica que no podés evitar?.

- Puta, sin paja, ¿existen los Fisi-kkinex o no existen los Fisi-kkinex?

- ¡Existen…y son bellos! Ellos inventaron los orgasmos no planificados y el avergonzarte de tu cuerpo. Pero basta de los Fisi-kkinex ¡Rápido, enterremos lo que queda de los Murukkuakk! ¡Mandaremos a traer a las señoritas más vastas de nuestra tribu para que aparezcan en chiquito adentro de ellas!

- Muchá, no es así como funciona la mue…olvídenlo. Lo que necesitan saber y no olvidar jamás es que a los Murukkuakk no los mataron las bestias, ni los gigantes ni la innegable sensualidad de los Fisi-kkinex. Se mataron ellos mismos…se mataron con el Secreto.

Tras agradecer a mis rescatadores decidí liberar al mono cautivo y volver al presente.

EPÍLOGO:

Fue un alivio volver a tener internet. Me llega el internet. Una de las cosas chileras de él es que podés hablar y discutir de algo sin que tu fuckin persona condicione la forma en que toman en cuenta tu opinión. Anonimato, le llaman. El anonimato es principalmente útil si vivís bajo un régimen autoritario y querés denunciar las cosas terribles que pasan, o si sos Bansky o este excelente crítico de cine y lo hacés por razones artísticas. Pero también sirve por motivos más light, por ejemplo, si la doñita que lleva los almuerzos a la ofi de pronto me dice que siempre he estado equivocado y que el batimóvil de la primer lica de Tim Burton no es el más rex, sino que el de las licas de Nolan, por razones, mis prejuicios inevitablemente se encenderían y no le daría a su opinión la importancia que merece. En cambio, si me la encuentro en un foro de internet bajo el nombre de usuario @IamVengeanceIamNight voy a leer lo que me tiene que decir y a tomarlo en cuenta hasta la mierda. Porque no me importa quién es, su edad, género o a qué se dedica…o sea, no es quién eres por debajo, es lo que opinás del batimóvil lo que te define.

Mi vergeo con Secret no es por el anonimato. Es porque toma la intimidad de Facebook, que es una red, en teoría, de cuates (de incluir ondas semi personales, fotos de tu vida, etc.) y te quita la obligación de ser un cerote decente con ellos, de tener que hacerte responsable de lo que decís sobre la mara. Te hace que te olvidés que del otro lado del internet siempre hay una persona. Eso es fuckin terrible.

Ahora, pasando a otra cosa, tengo un mono amable, considerado y que tiene un cutis que ha cuidado con los tratamientos de Jenna Jameson. Si alguien está interesado en adoptarlo, contácteme dándole like a mi página de Facebook y siguiéndome en Twitter. :)

PRESENCIÉ A UNA FRESA

itati

A mi no me llega hacer chistes de chavas fresas, me parece una chingadera muy vieja. Además, ser fresa en Guate es como vivir en Gaza y quemar cuetes cada vez que ganan los Cremas: ponés nerviosa a la mara, ofende y sobre todo, a nadie le importa.

Y, puta, ¿cuál es el punto de ser fresa en Guate? aunque fueras millonario y quisieras evadir a los pobres, siempre vas a tener que hablar con ellos. Ya sea para regalarle una magdalena al don que abre la garita, o para explicarle a los eunucos qué marca de leche querés que compren para tu hora del baño. Hasta los de la Marro conocen campesinos, dicen que cada año llevan a uno y los estudiantes le hacen preguntas como ‘¿su casa de qué está hecha?’ o ‘¿por qué no puede convertir este escritorio en maíz? ¡los campesinos son aburridos!’.

Resulta que la otra noche descubrí que las fresas existen. Estábamos con mi papá en la barra de Taco Bell esperando nuestra orden. Una chava le dice a otra ‘mano, es que a aquella la quiero…pero aceptemos que es una warabitch. Una verdadera warabitch’. Entonces el mesero se acerca y pregunta de quién es la orden 193 y la misma chava arranca a gritar ‘¡ay, mía, mía, mía!’. ‘¿Salsa?’ le pregunta el tendero, ‘ala, sí, pero deme un vergo…pero así: un VERGO de ketchup’.

Mi papá volteó a verla, probablemente lamentando el día en que decidió abandonar la finca Ojo de Agua, en donde lo único que escuchaba era frutas caer de los árboles y al río arrastrando pulpa de café. La chava siguió ‘¡Hey, tú! la 195 también es mía, es una botella de agua’, el muchacho puso la botella en la bandeja. Finalmente ella le dijo ‘ala qué lindo, en serio’.

Fue un espectáculo bochornoso durante el cual el empleado de Taco Bell nunca se cagó de la risa o le dijo que ya sho, prueba de que él es el siguiente Dalai Lama. Miren, a huevos que uno tiene derecho a hablar como putas quiera, por ejemplo yo, cuando ando en shorts y detecto a una dama que me gusta, pronuncio ‘estoy soltero’ exhibiendo mis pantorrillas bronceadas. Pero no por eso voy a explicarle al cerote de la gasolinera si quiero regular o súper por medio de la gama de flexiones de mis camotes.

* ¡Ala, dame like…pero así: un VERGO de like a mi página de Facebook y seguime en Twitter!

CÓMO SE CREÓ LA VALLA MÁS MUNDIALISTA

MUNDIAL-SAUL

Creativo: señor, el Mundial va a comenzar y si no hacemos algo para parecer mundialistas, los hombres se van a olvidar durante un mes que Saúl es una marca de ropa que existe.

E.Méndez: me agrada que siempre estés ON. Ahora, llama a uno de los modelos guapos que hay en el calabozo. We’re shooting.

Creativo (luego de dar el aviso al guardián del calabozo, a través de un intercomunicador vintage inglés): en un momento sube. Los eunucos van a prepararlo.

Entonces, estaba pensando, ¿qué tal si el modelo aparece en un estadio o en la comodidad de su loft apoyando a su equipo?

E.Méndez: ¿eso de “apoyar a su equipo” implica gritar, saltar y mostrar emociones?

Creativo: sí, básicamente eso hace la gente durante los partidos.

E.Méndez: pero mostrar emociones hace ver fea a la gente…¿lo sabías, verdad?

Creativo (suspirando cabizbajo): sí…usted me lo ha dicho.

E.Méndez: ¿entonces?, esa no puede ser tu única idea…¿o acaso te estás poniendo…Oooof…?

Creativo: no. Off, nunca ¡Soy un creativo, maldita sea!

E.Méndez: emociones…¿qué dijimos que le hacen las emociones a nuestro rostro?

Creativo: sorry…”soy un creativo, señor”.

E.Méndez: on.

Creativo: ¿qué tal si lo ponemos jugando futbol?

E.Méndez: pero sin sudor. Odio el sudor. No puedo ver gente sudar…literalmente. Biológicamente. Nací con un problema ocular que hace que si alguien está sudando mi retina no percibe su presencia.

Creativo: esas son paj-

E.Méndez: también me ocurre con la gente con calcetines deportivos. Así que sin sudor.

Creativo: bueno, podría ser el portero.

E.Méndez: me encanta. Que tenga una corbata.

Creativo: ¡¿ah?! Pero los jugadores no u-

E.Méndez: …y un traje rojo de corte italiano.

Creativo (suspirando nuevamente): está bien.

E.Méndez: hey. ¿sabes qué sería súper conceptual y On?

Creativo: ¿mjm? Digo ¿qué?

E.Méndez: que veamos el rostro de nuestro portero guapo detrás de la red de la portería, mientras juega. Él va a permanecer dentro de la portería.

Creativo: okei. Disculpe, señor, pero eso no tiene sentido. El portero debe estar mirando en dirección al juego…porque ahí es donde están disparando las pelotas…que él tiene que detener…antes de que hagan su ingreso a la portería…en la que usted quiere que él esté metido…de espaldas.

E.Méndez: mmm…¿entonces esa sería una mala forma de evitar goles?

Creativo: ¡¡a huevos!! ¡por la misma razón que tomarse un condón como jarabe antes de hacer el amor, es una mala forma de evitar embarazos!

E.Méndez: no me gusta tu actitud. No me parece On.

Creativo (suspirando profundamente): lo siento, señor. Me exalté.

E.Méndez: vamos a hacer la toma de la red.

Creativo (suspirando y mirando al cielo texturizado en motivos neo victorianos con influencia de tejidos maya interpretados bajo la línea de la moda parisina fusión funk): …por supuesto que vamos a hacerlo.

Señor, solo una pregunta antes de retirarme a la cápsula post surrealista en forma de pene que es mi oficina: ¿alguna vez jugó futbol?

E.Méndez: por supuesto, todos los días. Era pilas.

Creativo: ¿en serio?

E.Méndez: sí. Cuando confeccionaban los equipos yo era siempre el que quedaba de último.

Creativo: estoy bastante seguro que ese es el peor. Usted era el peor.

E.Méndez: no.

Creativo: sí. Quedaban dos seres humanos y el equipo que le tocaba elegir elegía al último que era menos malo para jugar futbol que usted.

E.Méndez: es porque yo era el mejor y el más On.

Creativo: no…puta, ¡no! A ver, imagínese que están repartiéndose modelos con su diseñador rival para una pasarela; quedan dos últimas modelos y a usted le toca escoger y una es fea. Es una dama fea y camina en la pasarela, no como si estuviera modelando, sino como que estuviera lloviznando y se recordó que dejó ropa tendida del lazo.

E.Méndez: ¿por qué dejó ropa colgando de un lazo? ¿es acaso ella una creadora de arte moderno, queriendo representar cómo la ropa somos nosotros mismos aferrándonos a nuestros ideales, en medio de los murmullos de quienes con su envidia quieren doblegarnos?

Creativo (dando un grito breve pero intenso en dirección al firmamento): ¡¡aaaaah!…Sí, es por eso.

E.Méndez: lo imaginé. Entonces está esta dama que no tiene los atributos de una modelo…y ¿cuál es mi otra opción?

Creativo: okei, aparte de la mujer fea, puede escoger una pacaya envuelta en huevo gigante que adquirió la capacidad de moverse.

E.Méndez: ajá…¿pero la pacaya está hecha con in-

Creativo: ¡no! No está hecha con ingredientes orgánicos. Está hecha con ingredientes de gordos.

E.Méndez: ¿pero los huevos sí son de gallinas feli-

Creativo: ¡tampoco! son huevos de gallinas tristes. De gallinas que solo vieron la primera mitad de Marimar y nunca supieron que se hizo rica y aprendió un vergaso de idiomas e hizo pagar a Chantal Andere por cada una de sus humillaciones.

E.Méndez: entonces escogería a la fea.

Creativo: aaaah, pues usted era la pacaya envuelta en huevo. El no escogido. Si un pedo hubiera hecho su aparición y se distinguiera de los jugadores del equipo contrario, él habría jugado.

E.Méndez (notoriamente desilusionado): eso fue mala vibra. Estoy triste. Si pusiera huevos, nadie debería desayunarlos.

Creativo (tras varios segundos de incómodo silencio): lo siento, señor. Fui muy duro. Pero, alégrese, recuerde que vamos a lanzar unas vallas…¿ah, qué le parece? ¿quiéeeen va a poner unas vallas bieeeen bonitas del Mundial?

E.Méndez: yo. Van a ser las MEJORES vallas del Mundial, porque nada despierta la pasión por los partidos de futbol como las fotos de un hombre guapo con corbata observando inexpresivo detrás de una red.

Creativo: ¡oooooon!

E.Méndez: ¡¿eunucos, dónde está mi modelo?!…¿ya está aquí? ¿ah? ¿acaso está sudando y por eso no puedo percibirlo?

 

* ¡Sígueme dándole like a mi página! Solo…yo no soy el modelo de la valla. Dejen de preguntar, chicas. :(