MIS PERSONALIDADES ACABARON CON EL MCDÍA FELIZ

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De nuevo el McDía Feliz me tomó por sorpresa. Después de la espantosa crisis del año pasado, me había propuesto estar preparado. Pero no lo hice. Así que la mañana del 5 de octubre me levanté sintiendo temor. Más bien, Selvin Herrarte sintió temor —no puedo hablar por las otras ciento dieciséis… ciento diecisiete personalidades que cohabitan mi mente.

En la emergencia, Selvin Herarte [la más equilibrada y de mejor juicio entre mis personalidades] tomó ciertas medidas de precaución: empacó lenteja con salchicha para el almuerzo, cuidó de no pasar frente a algún Mac de camino al chance y evitó la radio. El objetivo era que “El Dubi”, La Vane y Joel, tres de mis personalidades, no se despertaran a chingarlo todo. Como hicieron el año pasado.

Lo que pasa es que ellos tienen posturas respecto al McDía Feliz que difieren en forma radical. Por lo que, cuando llega el merito día de hartar Big Macs “por los niños” surgen discusiones acaloradas entre ellos que vienen a desestabilizar mi organismo neuronal y a las ciento diecisie… ciento dieciocho personalidades que alberga.

Ya en la ofi el plan era simple: poner música relajante de Enya o canciones folclóricas del Perú (seleccionadas con esmero por Miss Diana [una de mis personalidades, quien gusta de comprar inciensos en De Museo y de hablar de bebés ángeles]) y concentrarme en mi labor como evaluador de proyectos para una constructora (entre mis personalidades cuento con un programador que fuma demasiado, una brillante ingeniera ambiental que habla bastante sobre lobos y un auditor que nunca ha amado y ellos tres se coordinan para realizar nuestro trabajo con profesionalidad y solvencia).

Sin embargo, el plan comenzó a desmoronarse por culpa del entusiasmo de Mayra, que es la administradora en la oficina y una persona real y material ajena a mí. Ella me sacudió de los hombros diciendo “Ala, Wicho, verdá que cómo sos, por qué trajiste almuerzo si hoy es el McDía Feliz y todos vamos a ir a comer juntos”.

Selvin Herrarte se inquietó deseando que Mayra se hiciera sho y también Giovani [mi personalidad que es un experto del estilo] pensó que sería bueno que Mayra se hiciera sho y que además fuera cambiando ya esos terracotas de sus blusas por algo que ilumine más su rostro tan de por sí pálido.

Dorian [mi personalidad que es un fetichista de los pies] coincidió en que solo tragedias podían avecinarse si Mayra seguía gritando acerca de ir al McDía Feliz y luego procedió a bajar la mirada para confirmar qué tipo de calzado llevaba puesto.

A los pocos segundos de que Mayra y sus pies expuestos regresaran a su escritorio, se despertó Joel [el de las buenas intenciones] y nos compartió a todos su opinión “Qué alegre, muchá. Es el McDía Feliz. Hoy sí que están bien justificadas unas lonjitas de más porque es por una buena causa”.

De inmediato, una perturbación en mi psique anunció el despertar de La Vane [la anarco-activista] quien respondió con vigor “De veras que estás PISADO vos Joel. Te pican las manos por regalarle nuestro dinero a las transnacionales y a los oligarcas. A ver si nos vamos informando un poco, papaíto. A ver si, en lugar de mendigarles, vamos exigiéndoles salarios dignos a esos hijos de puta y que su comida no sea VENENO”.

Haciendo una entrada modesta, “El Dubi” [a quien le fascinan las Big Macs y que no sabe lo que es una “ideología”] dijo “Yo lo que digo es que una hamburguesita siempre cae bien, ¿o no?”.

Los disentimientos se fueron acumulando conforme se acercaba la hora del almuerzo y se intensificaron de camino al McDonald’s El Frutal —los motivos por los que acepté ir con Mayra y los demás fue porque, primero, las lentejas eran del viernes pasado y ya olían algo gacho y porque, desde la vez en que nos quedamos hasta tarde en la oficina y Gudiel [mi personalidad que es un pirómano] habló de lo majestuosas que se verían las llamas consumiendo el inmueble, preferimos no almorzar solos.

“Pues si no te gusta lo que hace Mac, entonces no comás y ya. Pero dejanos LIBRES a los que sí queremos ayudar”, se escuchó que le exponía Joel a La Vane, ignorando que ambos compartían el mismo estómago y el mismo sistema digestivo.

“Es que ese no es el punto, mano. ENTENDÉ. Esas empresas se zafan de impuestos con estas sus actividades. Ah pero ay vamos, de majes, creyendo que ayudar quieren pero: AQUÍ ESTÁ MIRÁ”, quiso enfatizar La Vane, olvidándose que era un ente puramente neuronal y por lo tanto carecía de dedos para ilustrar con señas lo de “AQUÍ ESTÁ MIRÁ”.

“Ay muchá, siempre la misma babosada con ustedes. Vonós a darnos un Big Mac y ya estuvo. Haya esos tales «oligarcas» que dice La Vane mirarán qué hacen con el pisto. Y si, de paso, ayudamos a unos patojitos, mejor. Yo lo que sí sé es que tengo hambre, chavos”, concluyó “El Dubi” elevando algunos aplausos entre las ciento veintitrés personalidades presentes.

“Hay pocas cosas tan ensordecedoras como el silencio”, añadió Dámaris [la que se comunica solo con citas de Mario Benedetti, aunque no sean apropiadas].

A la entrada del Mac, unas chicas bailaban en trajes ajustados la canción de Shakira, Carlos Vives y Shakira [mi personalidad que asegura ser la verdadera Shakira], mientras dos conductores de tele emocionaban a los visitantes.

“POBRECITAS. Cómo les ponen esas botas horrorosas, ni que estuvieran en la nieve”, juzgó Giovani.

“Ya vas vos también a criticar. De verdá que con nada se queda bien con la gente”, dijo Lisbeth [la personalidad que quisiera tener un cuerpo para ponerse un vestido verde] reflejando una posición decididamente pro-McDía Feliz.

“Puchis vos. Yo no ando alegando nada. Solo dije que no me gustan las botas. Porque son botas feas y no me gustan, vaya”, se defendió Giovani.

“Cuando no la Lisbeth dándose baños de pureza. Ay déjenla que hable, muchá. Después de que JAMÁS de ella ha nacido ayudar a alguien”, vociferó Fede [mi personalidad que lleva años colgado de La Vane].

“Bájele, mi amigo. Si aquí todos estamos para pasar un rato alegre y platicar como fragmentos de la mente de un individuo civilizado que somos y comernos un nuestro panito en paz de Dios. Mire tanta gente que no tiene ni qué comer y nosotros todavía alegando”, comentó Don Misael [mi personalidad que se sabe de memoria cada alineación de Brasil en los Mundiales].

“¡Usté mejor ya vaya a acostarse, don Misa, ya es tarde hombre!”, gritó a lo lejos Érica [mi personalidad que disfruta burlándose de las personalidades de la tercera edad].

Intentando hacer un llamado al civismo, Maco [mi personalidad que ha construido su hombría en torno al consumo de cerveza pero que, en el fondo, lo que disfruta son las bebidas dulces] dijo “Con respeto, cuates. Por qué no nos comemos nuestra hamburguesa tranquilos y pedimos unas chelitas… ah no va, aquí no venden. Ni modo, aunque sea uno de esos néctares de mora. Pero en convivencia”.

Su intento fue inútil. Para cuando le di mi primer mordida a la Big Mac, rodeado de mis compañeros de oficina, en mi cabeza había estallado una guerra civil en la que algunas de las personalidades fueron llamadas “radicales”, “populistas”, “lamebotas del Imperio Yanqui”, “huecos”, “apologistas del genocidio” y “coches”, entre otros insultos.

Hasta Selvin Herarte había perdido la compostura y le había gritado “mediocre” a Dorian, que ni siquiera era parte de la discusión porque estaba ocupado imaginando que el dedo gordo del pie de Mayra penetraba su boca.

“¡Todos ustedes, culeros, son una masa de alienados! Ojalá disfrutan de esa su mierda TRANSGÉNICA”, exclamó La Vane.

“¡Es cierto, Vane!”, agregó Fede y de inmediato su voz fue callada por el puño de Jorge [mi personalidad que en su niñez dibujaba centauros-piratas] que le dijo “Siempre me has caído mal, pisado”.

Le siguieron más golpes. Muchos. De ambos bandos y desde todas las direcciones.

Y en una esquina de mi mente, “El Dubi” lloraba buscando consuelo entre los brazos de la brillante ingeniera ambiental que le mencionaba que la demencia de atacarse entre su misma especia era algo que los lobos nunca harían.

Mirando la catástrofe, Ovidio [el aficionado al History Channel] reflexionó en voz alta “Así se destruyó Roma” y Gudiel gritó demandando que algo ardiera.

Fue en medio de aquel caos que recordé por qué, desde temprana edad, había empezado a confeccionar personalidades y a superponerlas unas sobre otras. Había sido para protegerme de “él”, para sumergirlo al fondo de mi subconsciente. Pero entonces “él” despertó y comenzó su ascenso, guadañando mi psique y exterminando una a una a mis múltiples personalidades.

Hasta que solo quedó él: ADARPAK-AL-BEKTURM [el que habrá de rediseñar la Civilización]

“Va, solo un traguito a mi néctar de mora, pues. ¡Amo los néctares y detesto el sabor amargo de la chel…!”, se escuchó la revelación final de Maco, antes de apagarse para siempre. Y con él, la última de mis personalidades.

Entonces yo, ADARPAK-AL-BEKTURM, me elevé escupiendo luz por cada uno de mis orificios. Floté hasta el centro del parqueo de McDonald’s El Frutal y comencé mi ascensión. A ochocientos metros del suelo exploté, y mi cuerpo se transformó en una lluvia de McRibs. Y la gente se sintió complacida.

Pero aunque estos McRibs conservaban el sabor único de los McRibs, eran diferentes. Los McRibs de mi cuerpo eran un producto saludable, de propiedades curativas y además infinitos, y gratis. Ni siquiera eran “hamburguesas”, eran “hamburguesus” pues se originaron en una dimensión post-racial-post-género.

Así fue como los McRibs que salieron de mi cuerpo acabaron para siempre con la obesidad, las enfermedades infantiles, el capitalismo, los conceptos de género y raza, los McDías Felices y la chingadera de Mayra con que vayamos a los McDías Felices.

RESEÑA DE SUICIDE SQUAD: UNA PLÁTICA CASUAL CON LA ENTIDAD NO CORPÓREA DE DC COMICS

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La noche del 4 de agosto, tras haber visto Suicide Squad, abandoné la sala de cine con mi mente atribulada.

De camino decidí pasar por unos tacos y algunas cervezas. Fue entonces cuando me visitó la entidad no corpórea del Universo Cinematográfico de DC Comics y tuvimos una conversación honesta. Esta es la transcripción de esa conversación.

ENTIDAD NO CORPÓREA DEL UNIVERSO CINEMATOGRÁFICO DE DC COMICS: Qué tal, compa. Voy a pedir dos Cabros y dos de pibil, yo invito, mextraña.

YO: Órale, buena onda. Aaay pisado. Te sentís mal va, por eso querés compensarme. Bien sabés lo que hiciste…

ENTIDAD NO CORPÓREA DEL UNIVERSO CINEMATOGRÁFICO DE DC COMICS: ¿De qué? Nel, yo solo quiero invit-

YO: No, dejame hablar que tengo unas cosas que decirte. Así de cuate. Quiero que me escuchés porque lo que voa decirte es del corazón. Sin casaca.

Mano, ¿qué PUTAS?

Vos sabés que llevo rato siendo tu fans. Ya sé que hay mara más fans que yo y con mucho más tiempo siendo tu fans, pero yo me considero moderadamente un buen fans. Además, yo no soy de esos fans que andan armando clavos porque una película cambió las referencias nerds que ellos tenían o porque su protagonista ahora es una mujer en lugar de un hombre. Esa mara está mal, rey. Nel. Lo que yo te digo es bajo el entendido de que yo soy solo un fan y el que, se supone, sabe hacer licas sos vos.

Lo que sí puedo es darte mis opiniones y reclamos y eso es lo que voy a pasar a hacer, si me lo permitís.

MESERO: Sus cervecitas, jóvenes, y aquí tienen los tacos. Por aquí hay chilito y este escabeche de acá está bien sabroso.

YO: Gracias, caballero.

Va. Antes de hablar de las mierd- ala qué ricos están estos tacos… voy a hablarte de las culeradas que ya me has hecho. Porque esto viene de años, cerote.

Vos sabés que yo reconozco lo que hiciste por nosotros con las licas de Nolan que a todos nos gustaron. Mirá compadre, eso lo guarda uno aquí. Tocá, tocá mi pecho para que sintás dónde lo guardo…

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ENTIDAD NO CORPÓREA DEL UNIVERSO CINEMATOGRÁFICO DE DC COMICS: No hay necesidad de que te toque el pecho.

YO: Bueno, si no me querés tocar el pecho no lo toqués.

La cosa es que después de Nolan resultaste con que ibas a hacer una lica “tipo las de Nolan”, así serias y sombrías, solo que de Superman. Todavía te dijimos “No seás mula, cerote. Superman y Batman no son lo mismo y no habitan visiones del mundo similares. Hay que representarlos en tonos diferentes”. Pero no, necio el nene con su “realismo”.

El resultado: a la mara no le gustó la película. Por ejemplo a mí no me gustó y la película me cayó muy mal.

Pero “vastabueno” dije, “aquel va a aprender de esto”. Qué si después saliste con Batman v Superman y… sabés qué, mejor no quiero volver a hablar de esa mierda porque todavía me duele y al final uno se cansa quiera que no.

Lo que sí debo recordarte es que te llenaste la boca diciendo que “sí que nuestras películas le darán libertad a los directores, serán «filmaker-driven»”, y eso lo dijiste por chingar a Marvel porque sabés que esa restricción artística es algo de lo que le critican constantemente a sus películas. Puta, ¿con qué necesidad, cerote?

En primer lugar, vos sabés que la mayoría de fans de los cómics les tenemos cariño a ambas editoriales y que solo mara con una mentalidad muy tribal disfrutaría que uno de ustedes fracase.

En segundo lugar, quién te oyera ibas a hacer cine de autor. Ya me estaba imaginando una película de Batman de David Fincher con el Acertijo dejando rompecabezas hechos con partes humanas. O “Superman de Charlie Kaufman” en donde el escritor Clark Kent padece de bloqueo creativo y ansiedades de la edad adulta tratando de escribir una novela sobre un superhéroe ficticio que se llama Superman, mientras, paralelamente en el planeta Kripton, el escritor Kal-El también escribe una novela sobre el mismo superhéroe. O “Plastic Man” de Steve McQueen en la que…

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ENTIDAD NO CORPÓREA DEL UNIVERSO CINEMATOGRÁFICO DE DC COMICS: Okei, ya te entendí.

YO: En tercer lugar. Mano, luego de ver Batman v Superman y Suicide Squad, me queda claro que tus películas están tan sujetas a lineamientos de producción y de marketing como las de Marvel. Es solo que Marvel tiene un plan hecho por gente que sabe de sus cómics – tienen eventos narrativos mapeados, tonos cinematográficos apropiados, una idea clara de qué hace a cada personaje único y chingón, y luego se consiguen directores que aportan su visión y su estilo propios pero sin alterar esas cosas fundamentales.

No digo que todas las de Marvel sean deahuevo porque tampoco. Pero son CONSISTENTES, papá. Son funcionales, en el sentido de que te narran bien las cosas, y además tienen respeto por sus personajes.

En cambio vos, maifrén, vos no tenés un plan [pongo mi dedo índice sobre su hombro, manchándole la playera con adobado, a continuación, le pido disculpas]. Vos has estado chisgueteando ideas esperando a ver qué pega. Vos querés el éxito crítico y económico y la relevancia cultural de las películas de Marvel, sin todo el chance que lleva sentarte y armar un plan.

Lo que has estado haciendo es reaccionar: “Aaah, a la gente no le gusto la destrucción urbana desmedida, sin consideración por las vidas humanas, que causó Superman y su enemigo en Man of Steel… ¡A la siguiente hagamos que Batman esté enojado con Superman por la destrucción urbana desmedida y que de eso se trate la película!”. “Aaah, a la gente no le gustó que nuestra película sobre Batman enojado con Superman no fuera divertida y no tuviera humor… ¡La siguiente hagamos que la mara crea que es AGRESIVAMENTE DIVERTIDA, aunque la película actualmente se encuentre en fase de post-producción y tengamos que parcharla con toda esta nueva «diversión» y humor que agregaremos!” – sos tan reaccionario, que me ahueva hacerte un comentario sobre lo innecesario de haber puesto a Harley Quinn con shorts tan ridículamente cortos, en especial siendo un personaje cuya historia es acerca de ser manipulada por un hombre, porque siento que vas a querer “solucionarlo” haciendo que la Mujer Maravilla use pantalón corinto de cajera del G&T.

Y no sé, tal vez Suicide Squad habría sido mala aun dejando a David Ayer hacer lo suyo. Dios sabe que Ayer es capaz de hacer una mala película. Pero también es capaz de hacer buenas películas, con drama, personajes torcidos y estigmatizados, y que también son divertidas y poseen un humor que viene de lugares muy turbios. Mi punto es que, si Suicide Squad iba a fallar, habría preferido que fallara al estilo Ayer y no al estilo Ayer tratando de hacer su película mientras un ejecutivo de mercadeo le susurra “shht, mire, yo sé que usté es el que sabe de esto va, pero ¿por qué no trata de hacerla más así tipo Guardianes de la Galaxia?, ¿ya la vio, no?, aquí se la voy a poner en mi celular ve”.

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El resultado es una película muy muy mal hecha, en donde la primera parte no es tanto una película como una colección de videítos musicales tematizados por personaje, con canciones súper obvias. ¿EN SERIO, DC? He asistido a talleres de venta de Zrii con presentaciones de Powerpoint mejor contadas que Suicide Squad.

Está tan mal contada que hay escenas que se repiten para revelarles algo a los personajes. Es como si la lica te estuviera diciendo “Disculpen, espectadores, yo sé que ustedes ya vieron esta parte y saben lo que está pasando. Pero Deadshot no lo sabe todavía, entonces vamos a poner la escena otra vez”.

Después, el Escuadrón Suicida va a una misión indefinida y son atacados por criaturas absurdas hechas de gomita. Es algo muy tonto y es aún más tonto que toda la película hubieran soldados regulares acompañando la misión sin hacer nada importante o tener personalidades. Eran como los alumnos que asistían a la escuela del Chavo pero que no eran El Chavo, Quico, La Chilindrina, La Popis, Ñoño, Patty o Godínez.

Por cierto, ¿Sabés quién otro no tiene nada qué hacer en el desarrollo de la trama? El Joker. No quiero chingar a Jared Leto, porque siento que en una película que lo ponga a hacer algo y le dé mejores líneas su Joker podría funcionar, pero hasta el momento mi lista actualizada de Jokers favoritos es la siguiente:

1) Heath Ledger
2) Cesar Romero
3) Jack Nicholson
4) Mark Hamill
5) El payaso que se subió a asaltarnos en una camioneta a Sacoj
6) Un voluntario de Fábrica de Sonrisas apuñalando las llantas del Honda del nuevo traido de su ex
100) Jared Leto

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ENTIDAD NO CORPÓREA DEL UNIVERSO CINEMATOGRÁFICO DE DC COMICS: Mano, de verdá qué pena que no te haya gustado la película.

YO: Nel. Ese es el problema. Que de alguna forma… ¿me gustó? Pues, es un producto mediocre, pero que casi disfruté, por las siguientes cosas:

1) El Diablo (Jay Hernandez, excelente). Ese fue un buen personaje trágico con un buen arco emocional. Si me preguntás, Diablo es el corazón de este desastre. Además que, viviendo en Guate, en donde “a esos mareros les deberían de prender fuego a todos de una vez” es una frase que escuchás como si fuera cualquier mierda, ver la historia de un marero con el poder del fuego y que salva al mundo se sintió subversivo.

2) Will Smith. La mayoría de sus líneas fueron puros clichés, pero Willie sabe cómo escarbar emociones en donde hayan. Es tan bueno tocándote las fibras, que si Will Smith interpretara a Otto Pérez Molina en una película sobre lo triste que se siente en Matamoros, no solo querría que saliera en libertad sino que votaría por él si vuelve a tirarse para presidente.

3) Viola Davis como Amanda Waller. Despiadada, una auténtica maldita. De todo el universo DC, es el personaje que más le atina al del cómic y espero que se vuelva parte esencial de todo el ensamblado.

4) Margot Robbie como Harley Quinn. A pesar de estar diseñada como si un rayo mágico hubiera caído sobre los Kleenex de un adolescente que se masturba viendo anime, Robbie logra hacer chistosas algunas guasas que no son chistosas y de sacar un cacho de la complejidad triste del personaje. Hay una escena en la que está llorando sobre un carro (porque piensa que fuckin Joker se murió), pero cuando se aparecen todos los cuates pone cara de estar alegre y en gan chingadera. Esa escena muestra a una mujer tratando de enmascarar el vacío con humor y cuya identidad artificial la está chingando feo. Si el universo de licas de DC no colapsa antes, quiero ver más de la Harley de Robbie, de preferencia vacilando tontos por la carretera al lado de Poison Ivy, en una road movie que se titule Ivy – Quinn y tenga música de Ivy Queen.

5) Jai Courtney como Captain Boomerang. Pues, no tuvo mucho qué hacer. Pero su personaje tuvo el encanto de los cómics de Suicide Squad, que era reciclar villanos lamentables y ridículos.

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ENTIDAD NO CORPÓREA DEL UNIVERSO CINEMATOGRÁFICO DE DC COMICS: Ala qué bueno que pensás que es una buena pelícu-

YO: NO. No es una buena película y no debés volver a hacer algo así.

ENTIDAD NO CORPÓREA DEL UNIVERSO CINEMATOGRÁFICO DE DC COMICS: Bueno, mano. ¿Otros taquitos?

YO: Démole pué. Echémonos unos Al Pastor. ¿Caballero?

MESERO: Ahorita voy, mis amigos [el mesero se voltea y sonríe, revelando que es… Stan Lee]

MI AMIGO EL CUQUE

sold1Foto: YouTube

 

Mi apreciación por la clase militar guatemalteca nunca fue positiva.

No es que hubiera sufrido en carne propia a manos del Ejército — pues, tomando en cuenta los horrendos eventos históricos, tener que ver los videos de Canal 5 es, por supuesto, un acto de tortura pero de tipo leve.

Lo que pasa es que mi papá, estudiante sancarlista durante los ochentas, me contó suficientes cosas sobre desapariciones de alumnos y de la vez en que, estando de goma, en yinas y de madrugada, sacó el carro del garage cabalito cuando venían dos «cuques» a quienes cachito y se pasa llevando. Dice que uno de los soldiers le mostró el arma y le aseguró «aquí te quedás, mijo», pero luego el otro lo detuvo recomendándole «dejemos al chavo, acordate que hay más cosas importantes que hacer».

Así que crecí con la idea de que «con los cuques mejor ni meterse. Peor con esos guardianes de garita que vienen de  Jutiapa». Claro, me gustaban los G.I.Joes pero más que todo por sus trajes hilarantes y porque traían accesorios como arpones, lanzallamas, animales salvajes, skis, bazucas, una bolsa de clavos de dos y medio y unas cuatro libras de waipe para armar los pupitres que encargo don Jimmy.

Sin embargo, una vez conocí a un soldado y nos hicimos cuates. Se llamaba Edgar (nombre ficticio), tenía mi edad (unos veintiséis) y no solo era «un cuque» sino también había estudiado ingeniería en sistemas. Chambeábamos juntos en una oficina pequeña desarrollando y manteniendo un sitio web. Yo hacía el diseño gráfico, él programaba. Era un chance demasiado aburrido que en lo personal odiaba.

Mi cuate nunca me dijo si también odiaba el chance. Hablaba bien poco y casi siempre de temas ligeros: «Ahorita metimos equipo a la liga de Bárcenas, vos. Ya el sábado nos toca partido. Já, allá se ponen buenas las chamuscas. Hay nivel», «Vos, ¿será que todavía conseguimos tortillas con la doña de allá abajo?», «¿Ya le echaste color a la chava de la oficina de acá a la par? Qué ojitos los que tiene, ay vas a ver», «—», «Qué desgracia que no conseguimos tortillas, y hoy que traía una mi milanesa con puré», «¡Vivo que ay viene la chava de a la par!», «—», «¿Y deay? No que muy azote pues».

En cierto modo éramos polos opuestos. Yo no soy ningún hippie pero llegaba al chance en jeans y tenis, mientras que él se vestía como los señores que venden anillos de graduación. Su aura era de absoluta serenidad y emanaba el estoicismo de un samurái de Kurosawa.

Debido a que odiaba el trabajo, fantaseé muchas veces con que a la oficina la atacaran unos alienígenas dementes y detuvieran finalmente todo el dolor. En ese escenario, Edgar siempre lograba protegernos — de hecho, supongo que fantasear con alienígenas dementes fue el origen del primer ejército: un cavernícola empachado de mamut se despertó vociferando muladas, que había tenido visiones de criaturas feas cayendo del cielo para taleguearlos y/o asesinarlos a todos, y que la única salvación era que los bebés que nacieran en las próximas cien lunas fueran preparados, desde tierna edad, en el arte de unir las piedras con el rostro del invasor correspondiente.

La onda es que Edgar no era el único de la ofi con vínculos castrenses. Lo supe un mediodía en el que Zuli (nombre ficticio), recepcionista y también madre soltera, almorzaba con nosotros. Nos contaba que aún no se decidía a qué colegio meter a su nene y yo le sugerí algunos centros educativos, a lo que ella comentó «es que mi papá quiere que lo meta al Hall y a mí me gustaría para que vaya agarrando disciplina». «ah eso sí te inculcan: mucha disciplina, obediencia, trabajo en equipo» le aseguró Edgar.

Le hice saber a Zuli que su güiro bien podía adquirir buenos hábitos practicando cualquier otra actividad y que si lo que buscaba era una enseñanza profunda sobre disciplina, honor y perseverancia, existían seis películas de Rocky al alcance de todos. Zuli no estuvo de acuerdo.

Edgar le advirtió que lo del Hall «Es duro vos. Si yo les contara cuántas veces me golpearon a trompazo limpio. Por ejemplo, con esta pierna [señalándose la pierna izquierda] no puedo hacer mucho esfuerzo. Fue por una vez que me presenté tarde y entonces me agarraron entre todos pero un cuate sí se peló y me socó en la mera rodilla con la culata».

«Eso le digo a mi papá porque, quiera que no, me da lástima que vayan a lastimarme al nene», dijo Zuli. Yo dije «Cierto», impulsando mi agenda pro-existencia de la disciplina en el ámbito civil, de la cual soy pésimo ejemplo, como lo prueba el que me inscribí a un diplomado en redacción con coherencia y contexto y seño Mayra me pidió de favor que le pusiera el agua aunque sea una media hora porque le urge lavar ropa de cama que hoy viene un su hijo de los Estados, gracias Bernabé, dios se lo pague oye.

Zuli se puso a hablarnos de su padre: «Lo que pasa es que para mi papá eso de que a uno lo golpeen para disciplinarlo es normal. Imagínense que fue kaibil durante el conflicto armado. Ay dios, él me ha contado unas cosas que yo solo le digo “vos papá, de verdá que te vas a ir directito al infierno”, y mejor nos reímos».

La verdad es que ni Edgar ni yo quisimos preguntarle cuáles habían sido las cosas que su papá, el kaibil retirado, había llevado a cabo durante la guerra. Porque hay mierdas que mejor ni saber. Por ejemplo, entre el año que se graduó del Liceo Canadiense y el año que entró a Económicas en la USAC, mi papá se otorgó un año sabático de vuelta a su pueblo y, cuando le preguntamos con mi hermana a qué se dedicó ese año, solo nos respondió «a chupar». ¿Deseo saber con exactitud qué putas hizo mi papá esos 365 días? Nel. Porque no sé si chupó por lapsos espaciados o si todo el año fue una sola verguera. Además, y si hizo más cosas gachas como decepcionar a su patria dirigiendo un circuito de peleas de quetzales, el ave símbolo, o haciéndole el amor constantemente a David Faitelson como un verdadero traidor.

Por eso, preferí levantarme a remover los residuos de coditos de mi Tupperware haciendo uso de mis finas manos civiles.

Dado mi odio hacia ese trabajo, lo abandoné un mes después. Así que nunca supe si el hijo de Zuli alcanzó la disciplina a través de la Escuela Politécnica, de la sabiduría de Rocky Balboa o si había decidido abandonarlo en un barranco para que la aprendiera por sí mismo.

Con Edgar nos comunicamos como al año. Fue para el primer juicio a Ríos Montt y José Rodríguez. Me llegó un mensaje suyo en Facebook que decía: «Hola, acabo de firmar esta petición de Amnistía para el General Ríos Montt. ¿Te unes?». Pude haberlo ignorado, pero en cambio le respondí que nel, que no iba a firmarla, seguido de un argumento más o menos elocuente con palabras como «Justicia», «Derecho» y «Esperanza». Luego me quedé esperando el comienzo de una discusión socio-política de altura, pero Edgar solo puso «Vos esa cosa se fue a todos los contactos. Jajajaja qué cagada de aplicación. Mil disculpas».

Algunos meses después, Edgar le dio like a un meme que compartí sobre los hoyos de la Roosevelt porque era chistoso.

LOS 5 MEJORES EPISODIOS DE “FRIENDS” SEGÚN LA RED RANA

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Foto: Asamblea Social y Popular Guatemala.

Este viernes 22 de abril, llega a la capital la Marcha por el Agua. Esta movilización fue organizada por varios colectivos e instituciones y se le puede unir quien quiera. El objetivo de la marcha, entre otros, es exigir la recuperación de caudales de agua que han sido contaminados, robados o desviados por corporaciones con el propósito de… pues, biyuyo papa.

Desviar ríos para beneficiar al funcionamiento de una empresa es una onda demente. Es como si Ricardo Arjona alterara artificialmente las características genéticas de los pingüinos para que se adapten a vivir en camas. “Sí, un chingo de ellos van a morir o a adquirir horrendas deformidades, pero algunos de ellos van a a convertirse en pingüinos en la cama y nadie va a volver a burlarse de mi uso de analogías. ES MI ARTE, MALDITOS”.

Así que las causas de la marcha y sus demandas, son justas.

Al menos eso pienso yo. Pero ¿qué tan amigo de la naturaleza soy yo? Regularón. La Naturaleza me dejó de hablar un tiempo desde que me cogí al mar (me masturbé dentro del mar en Las Lisas, para Semana Santa) y luego ya no lo llamé (perdí el caracol).

Por eso es importante escuchar la opinión de la Red Rana respecto a todo esto. Después de todo, se llaman Red de AMIGOS de la Naturaleza, y ni modo que iban a llamarse así si no fueran bróders con la Madre Naturaleza — ¡por ejemplo, los Súper Amigos eran tanto súper como amigos!

Claro que las ideas de la Red Rana para proteger la Naturaleza son, digamos, curiosas. La mayoría de sus ideas son “Vendamos todos los recursos naturales a los que tengan más varas para comprarlos y dejemos que el éxito o fracaso económico que tengan explotándolos sea la única forma de medir si estuvo bien o no”. ¡Hey! pero son sus amigos. La gente nunca dice “soy tu amigo” o “te quiero” o “esta tarjeta de crédito no le genera ningún recargo adicional, señor” si no es cierto.

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Así que, tratándose de profesionales en la amistad, decidí preguntarle a la Red Rana, cuáles son sus episodios favoritos de Friends. A continuación, se los presento:

F1

T07E04:
El episodio en el que todos se cansan de que Joey demuestre constantes síntomas de déficit de atención, así que deciden venderlo como esclavo a un grupo de piratas.

F2

T09E16:
Cuando Chandler extrajo el amueblado completo y todas las posesiones del apartamento de Monica para venderlas, y con el dinero hace una nueva vida en Pittsburgh sin expresar ningún tipo de remordimiento.

F3

T10E24:
Cuando Rachel se va a ir a vivir a Paris y su avión está a punto de despegar, pero llega Ross y le dice que la ama y que compró boletos para que vivan juntos, para siempre, en un lugar bonito. Entonces se suben al avión, y cuando llegan al nuevo país, Ross le confiesa que están allí para unirse a ISIS porque esa es la ideología en la que cree ahora.

F4

T04E01:
La vez que le dicen a Phoebe que encontraron a su papá verdadero y todos van juntos a conocerlo—Phoebe va con los ojos vendados.

Pero, cuando Phoebe entra a la casa y le quitan la venda para que conozca a su “papá”, hay un cerdo muerto colgando con alambre espigado y en el piso está escrito con sangre: HOLA PHOEBE, YO SOY TU PAPÁ.

F5

T05E13:
El episodio en que están celebrando Thanksgiving. Sin embargo, Chandler está llorando por una cosa que le pasó y, sin querer, llora encima de la salsa especial de Monica. Chandler no le dice a nadie que la salsa que comieron con el pavo tenía sus lágrimas y, sorprendentemente, todos adoran la salsa y dicen que es lo más delicioso que Monica ha preparado. Lo que Chandler no sabe es que Monica sí se dio cuenta y le revela a todos que el ingrediente especial fueron lágrimas de Chandler.

Ansiosos por volver a probar el exquisito sazón de la salsa de Monica, los amigos deciden sedar a Chandler para ponerlo a dormir por algunas horas. Estando dormido, Ross y los demás ejecutan una operación en el cuerpo de Chandler, introduciendo una pequeña varilla metálica a la altura del hígado, con el fin de provocarle dolor constante.

Como resultado de la intervención quirúrgica, Chandler siempre está sufriendo y llorando. Cada vez que llora, sus amigos recolectan sus lágrimas. Monica las mezcla con su fabulosa receta y así pueden sentarse a disfrutar, a cualquier hora, de la sensacional salsa, aunque a veces Chandler interrumpa la velada para gritar.

RESEÑA DE BATMAN V SUPERMAN: EL ORIGEN DE LA JUSTICIA

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Antes de entrar a ver BATMAN V SUPERMAN: EL ORIGEN DE LA JUSTICIA llevé a cabo la rutinaria visita al baño. Mientras me lavaba las manos, dos chavos se encontraron y se dijeron “Qué onda ¿Ya listo nel?”, “Simón, ¿a quién le vas?”, “Superman, ¿vos?”, “Batman”, “Buena onda, a ver qué tal”, “Casaqueamos al rato pues”. Así tipo partido de la Champions.

Como alguien que ha suspirado por ver al panteón de superhéroes de DC juntarse en la pantalla grande, desde una época en que—mirándome al espejo—también suspiraba por ver una cantidad respetable de vellos faciales juntarse en mi cara, yo a quien le iba en esta película era a la AMISTAD.

Antes de la película no me interesaba tanto qué tan bien ejecutada estaría la pelea central, sino qué tan bien ejecutada estaría la reconciliación. Pero durante la película ya no me interesaba eso. Ya ni le iba a Superman ni a Batman ni a la amistad, solo pensaba “Que se vayan esos dos hombres malos, mamá. Ya no los quiero ver más”.

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Lo que pasa es que el Batman de Ben Affleck es un excelente Batman. Es brutal, determinado y distribuye katos con el carácter que ningún otro Batman de cine, cine porno o cine porno con marionetas hechas de papel crepé lo ha hecho. También es sombrío y le tiene poca fe a la humanidad. Puedo vivir con este Batman. Pero Superman se supone que sea su opuesto filosófico: un torrente de disposición a creer en la gente. Pero nel. Este Superman también es sombrío solo que en otro sabor. El choque moral entre ambos es menos Iron Man vs Capitán América y más Freddy vs Jason.

Yo sé que desde los ochentas ha habido versiones bien darrks de Batman y también de Superman, y buenas historias con versiones extremas de los personajes (The Dark Knight Returns o Superman: Red Son, por ejemplo). El problema es que DC está comenzando su propio universo cinemático a lo Marvel, y es turbio—y puede ser nocivo—pintarlo sobre un canvas tan influenciado por cómics que pretendían deconstruir a los superhéroes, cuestionar su existencia o solo demostrar qué tan “gruesos” y macabros podían hacer a los Súper Amigos porque así eran los noventas cuando nos gustaba Korn, Marilyn Manson o Papa Roach.

En especial siendo fan de Superman, El Origen de la Justicia, y su precursora Man of Steel, son experiencias dolorosas. Es como ser amante de los chicharrones y tener que ver a un chef extrayéndoles la grasa y después rellenando sus cueritos con espinaca para hacerlos wraps. Así de MAL entiende Zack Snyder a Superman.

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O más bien es que Snyder entiende a Superman en una forma visual, icónica: poses clásicas sacadas de una página de Alex Ross, posturas renacentistas, descensos eclesiásticos del firmamento, iconografía cristiana hasta la chingada, etc. Pero yo creo que su fetichismo por las imágenes juega en contra de un entendimiento profundo del personaje—las pocas veces en que este Superman aparece ayudando a las personas, que es lo que un Superman hace, Snyder compone la escena de manera que Kal-El se ve distante, divino, fundamentalmente alien, en lugar de mostrarlo interactuando con la gente como el buen chato de Kansas que es.

Para mí el secreto es que Superman no es un héroe de acción, ni es Goku, ni tampoco una metáfora de Jesucristo. Las historias que más he disfrutado de Superman no terminan en derroches de poder, chivarretos cósmicos o su propio sacrificio. Terminan cuando sus enemigos esperan de él poder y violencia, y él les responde con compasión y astucia.

Yo sé que estamos en la era de los mega-blockbusters bombásticos, y que ninguna película moderna de Superman va a tener como clímax al Último Hijo de Krypton buscando una forma imaginativa de hacer que Mr.Mxyzptlk diga su nombre al revés y con ello vuelva a su 5ta Dimensión. Me encantaría, pero no va a pasar. Solo digo que para trasladar al Superman, y al restante desfile de héroes y villanos en trajes ridículos que a mí me gustaría ver, hace falta una humanidad, una ironía y un sentido del humor que no he visto en el lenguaje cinematográfico de Snyder (sin olvidarnos que el guión de David S. Goyer y Chris Terrio es desastroso).

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Por suerte, no solo soy fan de los cómics o de Superman. También le entro a la mitología y en ese aspecto la película no me defraudó, es una tragedia griega de escala mítica en donde los personajes dicen cosas a la vez espléndidas y absurdas. Eso me gusta.

También me gustó el Lex Luthor de Jesse Eisenberg. Actúa de una manera que entiendo por qué a algunos les ha dado ñáñaras, pero es diferente y un villano que es una escoria temible de persona—su última escena hizo más por venderme la idea de un poderoso mal inminente que todas las apariciones juntas de Thanos en el universo Marvel.

Entre todo, lo más gacho de la lica es la forma poco elegante en que muestra la existencia de los otros miembros de la Liga de la Justicia. No me gusta cuando Marvel interrumpe la fluidez de una trama para insertar eventos por desarrollarse en otra de sus licas, pero al menos ellos ya tienen un plan encaminado que en general ha dado licas chingonas entre las que hay algunos puntos de calidad bien altos. Cuando Batman v Superman lo hizo, lo que pensaba era “Muchá, cuéntenme bien esta película (no lo hacen) y luego hablamos de sus otros muchachos con habilidades especiales y vemos si me interesan”.

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Respecto a los planes de su universo cinemático, DC apenas se hace el quite con esta entrega. Vaaaya, está bueno, voy a ver Suicide Squad en agosto porque se ve alegre, me gusta David Ayer (Fury, End of Watch) y porque es una lica sobre villanos, así que no me importa si todos actúan como pedazos de mierda (de hecho, ese es el punto). También voy a ver Wonder Woman (2017) porque Patty Jenkins (Monster) ha dicho puras cosas acertadas sobre el personaje y porque, en los ratitos en que entró a chamusquear en El Origen de la Justicia, Gal Gadot hizo que Hera se sintiera orgullosa.

Pero no prometo querer ver la Liga de la Justicia si Snyder sigue chisguetéandolo todo con su angustia de adolescente noventero con una playera de Disturbed. Estos personajes son los juguetes más valiosos que tiene DC/Warner y Snyder es de esos chavitos que les prestás tu Flash para que juegue y te dice “Hey, mirá, ahora Flash está montando a este loro que acabo de sacar de su jaula y que maté con este martillo enfrente de toda su familia de loros” o algo así de DARRRKK. Así que yo diría que le quiten los juguetes cuanto antes por fa.

¡¡BONUS ESPECIAL TIME!!

PELÍCULAS CON MAYOR CANTIDAD DE HUÉRFANOS:

4) El Orfanato
3) Batman v Superman: El Origen de la Justicia
2) Dos Nacos en el Planeta de los Huérfanos
1) ¡El Aire Está Lleno de Huérfanos! (una película de ciencia ficción y romance que estoy escribiendo, en la que un hombre conoce a una mujer y se enamoran, pero nunca pueden darse el primer beso porque el aire que se interpone entre ambos está contaminado con millones de pequeños huérfanos)