LA CONSPIRACIÓN DE LOS CHAMUSQUEROS MUTANTES

CHAMUSQUEROS MUTANTES

– Entonces, ¿no me creés?

– ¿Qué, que me dejaste de llamar o contestar llamadas, o buscar, o escribir en feisbuc o cualquier otra mierda porque pasaste un mes en un campo de concentración secreto donde fabrican futbolistas combinando partes de niños pobres y de animales salvajes? Nel…disculpá.

– Va, si no me querés creer, no me creás.

– Mano, solo decime, ¿sos casado? ¿Estás casado y durante un mes te sentiste hecho mierda de andar engañando a tu mujer conmigo? eso fue, ¿verdad, Marvin?

–  Nel, nada que ver. Si ya te expliqué, vos.

– Vá, contame otra vez pues. Solo por chingar quiero verte hacer acrobacias de Cirque du Soleil con la jeta para fingir que no me estás dando una gran paja.

– Mala onda sos. Pero no me importa, porque te quiero, de veritas que sí. Mirá pues, allá por Amatitlán cercaron como cuatro caballerías de terreno, las cuales mantienen rodeadas y protegidas por cuques. Adentro de esos terrenos hay varias áreas. La onda es que hay un gran complejo deportivo con canchitas engramilladas  bien chileronas para echar la cáscara, un gimnasio completo, piscinita y hasta un sauna. Hasta ahí vos dirás “qué deahuevo, qué buena iniciativa ese rollo”, pero al lado también hay un zoológico con un chingo de especies exóticas, no indígenas de la región; hay gorilas, serpientes, cóndores, felinos, sapos y un maldito rinoceronte, ¡un rinoceronte, mano!

– ¡Ala!

– Y a cada rato iban y venían científicos con batas llevando y trayendo muestras de los animales, inyectándoles mierdas, subiéndolos sobre maquinarias puras de lica de ciencia ficción.  Y al mismo tiempo nosotros jugábamos fut todo el día, al punto que al principio yo dije “¡puta, qué chingón chamusquear todo el día!”, pero de ahí mi huevo, yo quería hacer otras cosas y no podía porque te obligan, los culeros te obligan a pasar del fut al gym a la piscina a la cama, al fut otra vez…una onda engasada; y yo quería hacer algo más con mi tiempo: leer, ir al cine, salir con mis amigos, verte, amarte, amarte todo el día a ti. Solo a ti, mi amor.

– Sho.

– En fin, después fui pasando del mero aburrimiento al miedo, al pánico y al horror, porque poco a poco fueron desapareciéndose chamusqueros, los cuales eran sustituidos sistemáticamente con una brevedad y una eficiencia sorprendentes, entonces un día estabas armando pareditas con un lateral izquierdo brasileiroso que te había contado que venía del barrio El Limón, y al otro día, así sin ninguna explicación, había en la misma posición un chato que venía de Esquipulas y que parecía menos lateral brasileño y más como ese lateral polaco que juega en el Borussia Dortm-.

– Mano, ¿qué te pasa? Solo contame.

– El punto es que cada chavo que sustituían por otro exhibía características futbolísticas, o más bien atléticas, muy específicas y bizarras. Habilidades humanas primitivas, habilidades que se supone que hace mucho le canjeamos a la Evolución a cambio de cosas como el raciocinio, la conciencia o la capacidad de usar un inodoro, en pocas palabras habilidades propias de los animales, ¿me comprendés?

– ¿Y cómo se llama tu esposa, Marvin?

– Yessenia, te juro que no tengo esposa. Lo que sí tengo es un par de ojos que han visto las horrendas profundidades a las que es capaz de sumergirse el hombre en su enferma búsqueda del poder.

– ¿Sí? Pues yo tengo (bajando la voz sensualmente y gesticulando sin ninguna sutileza, como actriz porno) un par de tetas que preferirían ser acariciadas por el radiador de una máquina industrial de carga oxidada que por tus manos.

– Mi vida, no digás eso que me duele aquí merito ¡Aaaaaaay!

– Ugh.

– Ahora, permitime narrarte el verdadero terror que vi desencadenarse a partir de que me comencé a cuestionar qué hacía yo allí o de dónde salían todos esos patojos futbolistas cabrones para jugar y, aparentemente, desechables. En mis escasos momentos de libertad en ese complejo fascista comencé a investigar, me di cuenta de los espantosos gemidos guturales que algunos de los chavos emitían por las noches mientras se retorcían en sus camas. Me intentaba mantener despierto y me levantaba a seguir a los guardias uniformados, conforme arrastraban a los individuos en sufrimiento hasta que se perdían en el bosque.

Finalmente, una de esas noches, me decidí llegar hasta el fondo, zigzagueando entre árboles los alcancé conforme penetraban junto con un muchachito de unos doce años -que había llegado desde la colonia Lo de Bran en Mixco-, en una galera de madera, desde la cual los gritos de dolor se iban haciendo infernales. De pronto el muchachito escapó hacia la penumbra de la noche, corriendo demencialmente en cuatro patas por un triste riachuelo con olor a pulpa de café, hasta que fue alcanzado por un escopetazo directo al cuello y cayó, dando un último chirrido, este completamente humano. Pero antes de caer pude verlo y él me observó con claridad, con sus inmensos ojos negros y mojados. Él era un niño común de doce años…excepto que todo su cuerpo, de la cintura para abajo, era el de un jaguar.

– Ay mano, así en buena onda, comé mierda. El Nicho pudo haber sido un hijuelagranputa que me topó una tarjeta de crédito, que por cierto todavía estoy pagando, para cancelar una deuda por la colegiatura de un güiro que yo ni sabía que él tenía con otra fulana, pero al menos cuando me engañaba tenía la “decencia” de decir pajas menos estúpidas que vos. Me decía “cielo, fíjese que no había podido llamarla ni verla, porque de la empresa me mandaron de emergencia a Coatepeque y olvidé mi teléfono”. ¿Ves? ¡Pajas!, pero pajas de gente adulta.

– Okei, ¿quérés una historia adulta, mi amor? ¿Querés una trama seria, trascendente y crítica? (conforme abre el sobre de papel manila que posa sobre la mesa de la cafetería) Te daré la historia más sombría, perturbadora y corrupta que tus oídos de princesa han escuchado. Vas a presenciar el terror, mi nena linda (sacando una serie de fotocopias con escritos a máquina, incluyendo firmas, borrosas fotos médicas y sellos de misteriosas entidades y organismos paralelos).

– ¿Qué es esto?

– Es el plan. Lo que está detrás de todo esto. Mi última noche en el campo de concentración robé estos documentos de una de las oficinas en los laboratorios. Entonces comprendí el porqué de los niños chamusqueros, los animales exóticos, los experimentos y el chingo de pruebas físicas.

CHAMUSQUEROS MUTANTES B

– No entiendo qué put…

– Dejame preguntarte, dueña de mi vida, ¿qué es lo que más anhelan los guatemaltecos, por lo que daríamos cualquier cosa, incluso…nuestro libre albedrío?

– Ay, tu madre, Marvin. En serio. Mirá, voy a pedir la cuenta. Seño, ¡Seño!

– Dejame responderte: que nuestra selección vaya a un Mundial…mejor aún, que nuestra selección gane un Mundial. Cualquiera que pueda darnos esto tendrá a este país en sus manos y se autoproclamará Último Magnífico Amo Emperador Milagroso de la tierra de Guatemala. Estaremos a su merced. Y eso…eso es lo que persiguen con este plan.

– ¿Qué? ¿Entrenar chavitos diariamente? ¿No fue así como surgieron los mulas que tenemos en la selección? ¿Creo que es más factible ganar un Mundial si invertimos en armamento bélico e invadimos Brasil para anexarnos sus jugadores?

– Probablemente. Además sería un proyecto más ético que este. ¿Te das cuenta? Estos hombres de las fotos son secuestradores, recorren cada rincón del país en búsqueda de futuros talentos, lue-

– Tiempo. ¿Y cómo putas terminaste vos ahí?, pues, yo sé que sos cabrón para jugar, toda la mara lo dice, pero sos un gran viejo, mano, ¡tenés veintisiete años!

– ¡Yo sé! Debió haber sido un error; mirá pues: un sábado me coloqué una gran soca allá por Carretera a El Salvador y paré chamusqueando a las dos de la mañana con los meseros de Los Cebollines, quienes esperaban al bus de la empresa. Jugué un rato y después caí fulminado, hasta el queis

– Mmm…qué raro el bolo.

– Mjm, y cuando desperté iba  con los ojos vendados en un camión negro. Así que mi primera suposición fue que estaba en un campamento AA o en un encuentro cristiano patrocinado por Casa de Dios, pensé que mis papás se habían hartado de mis chupaderas y me habían enviado a una de esas ondas. ¡Ojalá hubiera sido eso!

– Va, terminá de contar pues.

– La onda es que están haciendo experimentos genéticos con los chavitos, mezclando su ADN con el de especies animales, intentando fabricar soldados –digo, futbolistas- con la elasticidad de un mono araña, la velocidad de un antílope, la fuerza de un maldito rinoceronte o, así de rex, el sentido de electrorrecepción de un ornitorrinco. Cada habilidad según su posición. Lo que quieren hacer es construir el equipo de futbol perfecto, infalible, imbatible.

Cuando llegue el momento estos futbolistas mutantes surgirán de la nada, al mismo tiempo que el político que está detrás de todo esto, el ascenso de ellos será su ascenso y su plataforma política. En su momento nos llevarán al mundial respaldando públicamente al partido en campaña y finalmente, como golpe maestro, ganarán el mundial y con ello el maquiavélico político ganará nuestras almas, ¡para siempre!

– ¿Y qué va a pasar con los futbolistas mutantes?

– Desaparecerán como llegaron. Ellos ya están muertos, sus familias los dan por perdidos; durante su meteórico ascenso usarán un nombre ficticio y tras una brevísima, pero absurdamente exitosa carrera, serán exterminados como los niños monstruos, cuyos rostros animalizados se hunden cada noche en el frío de algún riachuelo en Amatitlán, pagando con un balazo al cuello por el pecado de no haber metabolizado adecuadamente las espantosas pócimas que son forzados a ingerir. Hay cientos de ellos. Errores. Yo habría sido uno de ellos de no ser porque pude escapar.

– Puta, Marvin, en serio que me duele la cabeza de estar escuchando tus muladas. Sin paja que creo que aunque me hayás quemado el rancho o estés casado o lo que sea que hagás por mierda, creo que te voy a perdonar por el simple hecho de tomarte la delicadeza de mostrar tu lado más estúpido. Me parece tierno. A ver, ¿y cómo exactamente escapaste?

– ¡Va, esta es mi parte favorita! Luego de introducirme en los laboratorios secretos y robar estos archivos y estas fotos, fui detectado por una de las alarmas y rodeado casi inmediatamente por un talegasal de guardias híper-armados. Me había perdido en el laberinto de la extraña arquitectura del sótano, estaba arrinconado en uno de los salones más grotescos, frente a una pared cubierta de tubos de ensayo que contenían terribles y coloridas pociones obtenidas de diversas especies, mientras, en el mismo cuarto, un adolescente de Izabal atado a una camilla transmutaba dolorosamente en un viscoso sapo fluorescente gigante. Sabía que solo había una forma de salir con vida de aquella situación, no sabía qué horrible cosa habría de pasarme pero debía hacerlo, pues no quería morir en aquel putrefacto lugar, no sin ver la luz de un nuevo día…no sin volverte a ver a ti, mi dama. Entonces lo hice.

– Sho, cerote. Mejor dame de este tu té frío, se ve rico.

– Simón, dale. No puedo explicar en términos de homo sapiens la vertiginosa experien-

– Vos, qué rica esta esta onda, ¿de qué fue que lo pediste? ¿Tiene como menta, verdá?

– Simón. Te digo que el ser humano no posee en su vocabulario un concepto que pueda describir la sensación de sent- ¡¡¡¡¡¡Puuuuuuuuuuuuuuutaaaaaaaaaaaa!!!!!! ¡¡¡¡Yessenia, escupí inmediatamente esa mie-!!!!

– Joven, disculpé la tardanza, aquí tiene la cuenta, ¿va a cancelar en efectivo o en tarjeta de crédito? Joven, ¿por qué el cuerpo de su novia se está transformando en el de una tarántula gigante y ahora su cabeza en la de un gorila albino? ¿Por qué tiene alas de murciélago y está destruyendo todo el restaurante y arrojando ÁCIIIIDOOOO DEEEEE SUUUUU BOOOOOCA? ¡Aaaaaaaahhhhh!

– ¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH, MIIIIIIIII AMOOOOOOOOOOOOR!!!!!!!

– ¡¡¡¡GRUUUUUUAAAAAAAGHHHHHHHHUIIIIIIIIIIIIIIIJSSHHHHHHUIIIIIIIIIIIIAAAAAAAAEEEEEEYYYYYY!!!!

* ¡Hey!, pueden encontrar más historias absurdas en la fanpage:
https://www.facebook.com/canchinflinhero

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