LOS PEZONES DE SANTA

SANTA

Aquella víspera de Navidad, Santa visitó por primera vez la aldea. Llegó caminando por la ladera, de frente al sol del mediodía.

Todos salimos a recibirlo.

Santa sabía de nuestra enfermedad. Por eso, antes de bajar del trineo, se encapsuló en un overol hermético y una máscara contenedora. Eso sí, permitió que los niños lo abrazáramos de una manera discreta.

Mientras Santa extraía nuestros regalos del costal, fue atacado por uno de los perros del pueblo.

Entre varios muchachos alejaron al animal. Para entonces el daño estaba hecho: los colmillos habían penetrado las ropas de Santa, dejándolo expuesto al patógeno que por siglos nos ha condenado.

Santa permaneció en cuarentena bajo la estricta vigilancia de nuestro mejor curandero. Cada mañana nos reuníamos en la choza para rezar por él y llevarle las ricas viandas que las mujeres le habían preparado.

Fue un día de febrero cuando comprendimos que la tragedia, una vez más, había descendido por la chimenea de nuestras vidas. Santa se había contagiado, y como cada varón de nuestra aldea, presentaba el único pero terrible síntoma de nuestro mal: pezones de dimensiones monstruosas.

A los pocos días medían 50 centímetros. Pasado un mes, los pezones de Santa tenían el tamaño de un tapir bebé. Y siguieron creciendo. Más que los de cualquier hombre local. Crecieron tanto que tuvimos que trabajar en la habilitación de un segundo nivel en la choza, para que los pezones de Santa pudieran desperdigarse con libertad.

Sin embargo, como ocurre con los grandes hombres de la Historia, Santa decidió ver su defecto, no como una abominación, sino como una oportunidad para hacer el bien e inspirar a otros.

Los pezones de Santa llegaron a extenderse tan altos y fuertes como palmeras. Por las tardes los niños trepaban los pezones de Santa y allí jugaban con las aves, disfrutaban el viento en sus rostros y reían. Abajo Santa los observaba complacido, sabiendo que ningún obsequio material que haya dejado frente a un árbol podía compararse con aquella versión tan pura de felicidad.

Antes de que Santa llegara a nuestra aldea, no sabíamos qué hacía crecer nuestros pezones de forma asombrosa. Pero Santa nos mostró la verdad. Nuestros pezones crecen impulsados por la alegría, y nadie ha tenido más alegría que Santa, el bello hombre que vino del Polo Norte para hacer felices a los niños con sus pezones.

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LA PEQUEÑA MARATÓN DE PORNOGRAFÍA

 

PORNO

 

La Oferta

Tavo y yo siempre hacíamos amigos en las chamuscas. A veces, estos nuevos cuates llegaban después a la cuadra para vendernos algún objeto, como un CD de tecno, una chumpa o alguna gorra chilera de los Bulls.

Estos objetos eran baratos ya que eran hueviados. Mi mamá lo sabía, por eso me puteó la vez que aparecí con un cassette de Nintendo a cincuenta quetzales y por eso, cuando llegaba algún «fachudo» con unos pelos chisgueteados en la barbilla y preguntando por mí, le decía «viera que él no vive aquí, joven. Se confundió, pase buena tarde». Luego, me hacía saber que no me pagaban colegio caro para que terminara con amigos «mareros» y que, gracias a dios, mi papá tenía su trabajo y podía comprarme mis cositas en centros comerciales como debe ser.

Una tarde un chamusquero llegó a visitarnos. Platicamos un rato, yo siempre controlando que no fuera a pasar mi mamá en el carro. El chamusquero se sacó de la bolsa un aparato, «miren chavos, les conseguí un decodificador para ver porno». «¿De qué porno estamos hablando?», consultó Tavo. «Ah járcor, papá. Todo lo que se imagine, compadre».

El mercader continuó, «agárrelo sin miedo, ese, así lo pulsea». «¿Cuánto?», preguntamos con entusiasmo. «Sesenta varandas, mijos, pero ya yá», expuso en tono asertivo. Le hicimos saber que no contábamos con dicha cifra, así que el varón cerró su venta diciendo «denme cuarenta y cinco para no hacérselas cansada». Juntando lo de los dos, ajustábamos doce. Sin embargo, nuestro proveedor demostró flexibilidad, «va, hagamos una onda: quédenselo un día, pruébenlo y yo paso mañana a esta hora para transear. Igual, yo sé que les va a llegar porque son chimes de categoría, pero si no les cuadra, me lo devuelven y no hay pedo. Me extraña».

Aceptamos y le agradecimos al caballero la oferta.

No sé qué sentía Tavo, pero yo estaba emocionado de contar con un decodificador para mirar pornografía, incluso si tenía que compartirlo. Eran los noventas pre-internet, cuando masturbarse era para un adolescente una experiencia angustiante y un acto más de persistencia que de talento. Por ejemplo, yo calculaba que mis papás se durmieran para encender la tele con el volumen, tan alto como para escuchar, pero tan bajo como para no despertarlos, y así poder nutrir mi libido con lo que los canales 3, 7, 11, 13 y a veces el 5 (que eran los que habían en mi cuarto) hicieran favor de regalarme.

Los adolescentes calientes es una audiencia a la que la televisión nacional siempre le dio la espalda, brindándonos un pobre material masturbatorio. A mí me daban las tres de la mañana intentando capturar imágenes de las piernas de María Celeste Arrarás, las cuales se desvanecían en segundos para ser substituidas por el anuncio de Puerto Barrios, o los reportajes de Primer Impacto sobre gente que nació demente y/o deforme y a quienes sus parientes mantenían enjaulados mientras las personas de la aldea les ponían apodos denigrantes.

A estos impedimentos hay que añadir mi firme creencia en que si me masturbaba mirando a María Celeste, pero en el momento de la eyaculación la cámara enfocaba algún hombre y yo hacía contacto visual con él, me convertiría en homosexual.

 

La maratón de pornografía

Esa misma tarde arrancamos nuestra pequeña maratón de pornografía, aprovechando que los papás de Tavo andaban trabajando. Compramos un galón de jugo Tampico e hicimos sándwiches con paté.

El primer cortometraje se titulaba Vanilla Ice Cream y era sobre una dama blanca teniendo sexo con cuatro hombres negros. La acción era bastante dinámica, pero Tavo y yo nos dedicamos casi solo a comentar lo grandes que eran los penes de aquellos afroamericanos.

La siguiente película era tipo casera, acerca de un hombre en una camioneta ofreciéndoles dinero a mujeres en la vía pública, a cambio de grabarlas teniendo sexo. No nos gustó. Coincidimos en que los cuerpos de esas mujeres eran demasiado normales, al punto de hacernos pensar en nuestras maestras cogiendo, y a la mierda las maestras, estábamos de vacaciones.

Para acompañar el tercer film, preparamos unos huevos revueltos. Quedaron muy bien porque Tavo les agregaba dos cucharadas de leche en polvo para que adquirieran volumen. Aunque apreciamos la intensidad de los actores en esta película, nos pareció demasiado gráfica. Los enfoques eran tan cercanos que era imposible reconocer qué estábamos observando y en dónde terminaba un cuerpo y comenzaba el otro. Nos dio asco, así que la quitamos. Mientras nos terminábamos los huevos, pusimos un partido de la Premier League.

Para entonces me sentía algo decepcionado. Estos no estaban siendo ningunos «chimes de categoría». Estas eran secuencias de gente haciendo mierdas que nadie haría con sus cuerpos.

A eso de las ocho de la noche, salimos a que nos pegara el aire y hablamos de cosas que no tenían nada que ver con la porno, ni con el sexo en general.

Le consulté a Tavo si íbamos a seguir viendo chimazón y me respondió que ni modo «¿o te ahuevás?». Yo no me ahuevaba, era solo que ya no quería ver porno. Pero volvimos a entrar, justo a tiempo para el comienzo del próximo trabajo cinematográfico.

La película arrancó prometedora: una bella pelirroja ingresaba a un cuarto vistiendo una gabardina de cuero y botas de equitación. Luego desabotonaba su gabardina revelando un cuerpo tonificado, una angosta cintura… y un cincho con un pene de hule incrustado. Nosotros no pudimos explicarnos ese evento. ¿POR QUÉ? ¿QUÉ PERSONA IBA A SALIR BENEFICIADA DE QUE UNA MUJER LLEVARA UNA PALOMA DE HULE COLGANDO? No estábamos juzgando, pero en el momento nos pareció algo conceptualmente equivocado.

Cuando la cámara enfocó a un hombre gordo sudoroso, amarrado en la cama, de espaldas, con una pelota metida en la boca e intentando gritar, decidimos ponerle fin a nuestra maratón y substituirla por la octava exhibición de Soldado Universal.

Al día siguiente le devolvimos el decodificador al chamusquero. Se lo entregamos en una bolsita Ziploc, como si entrar en contacto con el aparato fuera entrar en contacto con algo maldito como la lanza de Mammon o el sudor del gordo amarrado en la cama.

 

Epílogo

Aquella madrugada sentí algo especial por María Celeste. Cariño o algo así. Su escote me pareció sensual de una manera sutil. De ella me encantaba su fleco, su bronceado, el acento caribeño con el que pronunciaba «ahora viajaremos a la pequeña aldea de Muyupampa, en la provincia de Villa Vaca, Bolivia, en donde conoceremos al Niño Sapo».

Pero sobre todo, me fascinaba lo mucho que no llevaba puesto un cincho con una moronga de hule.


Si esta historia te provocó placer, felicitaciones: ahora sos homosexual. Si está historia no te gustó, felicitaciones: ahora sos un niño sapo. En ambos casos, buscame en  Facebook y seguime en Twitter! :D

El autor del Gif que acompaña este relato, se llama Gustavo y podés seguirlo en su página. Es tan talentoso haciendo arte, como dirigiendo maratones de porno. 

TIPS PARA DESPEDIR PRESIDENTES CON GRACIA Y EFICIENCIA

OTTOROX
¡Pensaste que este día nunca llegaría! estás nervioso, te sentís francamente mal. Te preguntás si hubieras podido actuar antes y evitar todo esto. Pero no hay remedio, hoy vas a pedir la renuncia de tu primer presidente. Bueno, para hacer que ese paso sea un poco menos incómodo y más profesional, aquí te compartimos algunos tips para que seas un exigidor de renuncias de presidentes con mucho estilo.

1. SÉ JUSTO. Asegúrate de que pedirle a Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti que renuncien, sea el último recurso luego de meditarlo cuidadosamente.

2. ESCUCHA. Ponte en los zapatos de Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti. Perder el trabajo –el medio de subsistencia ni más ni menos, puede ser traumático y tus empleados pueden exhibir un variado rango de emociones dirigidas a ti.

Sé cordial, escucha a Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti con respeto. Enseguida, oriéntalos hacia este cambio de página en sus vidas.

3. TRANSMITE CONFIANZA A TU EQUIPO. Después de pedir la renuncia de Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti, habla con el resto de tu equipo de políticos y explícales el razonamiento de la manifestación y las implicaciones que esta tiene para ellos. Tienes que ser muy sensible a lo que tus políticos están sintiendo y ayudarlos a redirigir su enfoque de vuelta al trabajo.

4. SÉ DISCRETO. Aunque parezca más agradable, invitar a Otto Pérez Molina y a Roxana Baldetti a una refacción en la San Martín no es una buena idea. Busca que el espacio de la manifestación sea lo más profesional posible. Lo mejor es un lugar neutral y con puerta. De esa forma podrás reunirte en privado, solo tú con Otto Pérez Molina, Roxana Baldetti y los otros 36,000 manifestantes, y abandonar con discreción el lugar una vez todo haya terminado.

5. GUÁRDATE LAS ESPALDAS. Mientras se da la petición de renuncia, acuerda que un técnico se encargue de cambiar los passwords importantes del gobierno –a los que tu presidente y vicepresidente tenían acceso. Además, cancela su acceso a cualquier perfil de la nación en Twitter, Facebook o Instagram en donde Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti pudieran publicar algo comprometedor. Finalmente, recuerda pedirles sus gafetes, tarjetas de parqueo y llaves del baño, si las tuvieran.

6. SÉ COMPASIVO. Es importante que protejas la dignidad de Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti durante todo el proceso de pedirles que renuncien. Si les demuestras empatía, te evitarás complicaciones futuras o que Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti difundan una imagen negativa del pueblo de Guatemala.

7. SÉ FIRME. Eso no significa que les endulces los temas a Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti. A veces, algunos clamores populares prefieren elaborar una historia ficticia para justificar las manifestaciones, pensando que los verdaderos motivos pueden dañar los sentimientos de sus presidentes. No lo hagas. Mantente apegado a los hechos tangibles sobre el desempeño de Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti y sus fallos al no cumplir con las expectativas.

Pide la renuncia de Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti de manera corta y dulce. Puedes decirles algo como “Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti, con anterioridad tuvimos conversaciones acerca de su trabajo. Simplemente, esto no está funcionando, así que ya no vamos a requerir de su colaboración. Gracias”.

8. SÉ CONSIDERADO. Aun siguiendo estos tips, es posible que Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti se vayan a sentir muy acongojados. En ese caso, déjalos que abandonen el Palacio Nacional en ese momento, y permíteles que regresen más tarde a recoger sus lapiceros, macetitas, fotos familiares, tazas, tupperwares, cepillos de dientes y los arreglos de globos de Garfield de sus cumpleaños. Por supuesto, dales tiempo para que se despidan de sus compañeros de trabajo.

9. NO LO HAGAS UN VIERNES. Nunca pidas la renuncia de un mandatario en viernes. No quieres que Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti se vayan de regreso a sus casas y pasen todo el fin de semana deprimidos. Pedirles que renuncien el lunes por la mañana es mucho mejor. Así, Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti podrán hacer una transición rápida, de ser las autoridades máximas del país a andar dejando folders en Transdoc. Además, entre semana es más fácil que ambos puedan actualizar currículum, tramitar antecedentes penales y policíacos e ir a Fujifilm a tomarse un nuevo set de doce fotos tamaño cédula.

10. SÉ UN AMIGO. Termina la manifestación con un apretón de manos a Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti. Si te nace, agrega un deseo sincero de que a tus ex empleados les vaya bien en el futuro.

11. SACA CONCLUSIONES. Al finalizar la manifestación revisa, junto a los otros 15.47 millones de managers de Guatemala, si una descripción distinta del puesto les habría permitido elegir a un mejor presidente. Revisen todos los guatemaltecos los procesos de elección de presidentes. Puede sorprenderles encontrar que quizás no han estado escogiendo bien a sus candidatos.

¡ÉXITOS!

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POR QUÉ COMBATE ES MI PROGRAMA FAVORITO

combateCombate es un programa terrible. La música es bien pura mierda, los concursantes arman vergeos por muladas y reírse de los chistes de los conductores es algo tan anti natural que requiere el uso de los mismos músculos que para digerir aluminio.

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Pero, déjenme contarles por qué es mi programa favorito…

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Todo comenzó un viernes durante mi primer año de U. En la clase había una chava que era una modelo very gorgeous que llegaba con ropa de gym todos los días. No le hablábamos pero ese día mi cuate y yo quedamos sentados justo frente a ella. Tampoco  le platicamos durante el período de clase, pero cuando el lic dijo que nos podíamos ir pero que antes pasáramos por nuestra fotocopia de la tarea, mi mirada se cruzó con la de ella y me dijo, con un encanto de la gran puta: niño, ¿me traes mi fotocopia?

Probablemente porque soy un pisado amable, o porque pensé que ella tenía cosas más nobles que hacer que ir a traer una fotocopia, cosas de bonitos, como ir a un laboratorio a que científicos utilicen sus pedos para comunicarse con hadas, o subir a la cima del Pacaya para ondear sus chiches al firmamento y provocar que salga el sol como cada mañana. La cosa es que fui.

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Mi cuate me hizo una mirada que me provocó vergüenza y yo le devolví una mirada de: puta, de repente sale algo, papá…que, a huevos, ni yo la creía. El lic me dijo que solo una fotocopia podía darme y tuve que decirle a mi cuate que me prestara la suya, no sin antes pedirle perdón, consciente que solo había traído deshonra a él y a nuestras familias. Cuando salí solo estaban las cuatas de la modelo y me dijeron que buena onda, que ellas se la daban a “Ceci” cuando regresara de hablar por teléfono. A pesar de que nos vimos innumerables veces más y de que varias de ellas le dirigí la tradicional medio sonrisa -que no es una sonrisa completa y directa, sino un amague, lo suficientemente visible para que el objetivo la vea pero lo suficientemente sutil como para no quedar como un completo idiota con una sonrisa no correspondida en el rostro- Ceci nunca volvió a saludarme.

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Ceci no sale en Combate pero hay algo de ella en cada participante y eso me hace feliz. No voy a decir que porque Ceci se aprovechó de mi y jugó con mis ilusiones toda la gente bonita es mala onda, eso sería generalizar y no me llega. Por ejemplo, de chavito un hombre pobre me hueveó un reloj amenazándome con un talegaso con una botella, y no por eso pienso que todos los pobres son cacos o disfruté viendo el desalojo de Linda Vista -de hecho, creo que fue una gran cholerada y algo extremadamente triste que no debiéramos hacer como país…que viva gente en barrancos, para empezar, ¡Fuck!-. Por otro lado, sé que existe mara bonita y deahuevo, como Gisele Bündchen o la persona que vive adentro de mi espejo…me refiero al gordo de barba, no a la mujer con vestido de novia que se aparece cada vez que sostengo un diamante turquesa en una mano y un gato nacido en luna creciente en la otra y repito  “itedlab anaxor” seis veces. A la verga esa pisada.

La onda es que no tengo nada en contra de la gente bonita porque también son personas, y sin ellos no habría revista TV y Novelas Centroamérica cuya impresión evita que hayan demasiados árboles y estos ataquen a nuestros ancianos, pero es deahuevo ver a gente bonita hacer mierdas difíciles y que son estúpidas para triunfar en la vida, igual que todos los demás. Mientras yo estoy hartando Corn Pops.

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A veces, mirando a una de esas mamis atravezar una piscina montando un fuckin delfín inflable o transportándose acostada sobre una patineta con una caja gigante encima, una parte de mi murmura: ¡vamos Ceci, andá por tu fotocopia, sin tu fotocopia no vas a poder hacer la tarea y nadie va a ir por la fotocopia no importa lo bonita que seás o tu ropa de gym! ¡Eso, Ceci, ya casi tenés tu fotocopia!…¡Aaaaay, Ceci! ¿botaste tu fotocopia? ¡Quéeeeee peeeeena…HAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHA!

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Si le vas al equipo NARANJA, entonces sos una mala persona que tiene mucho que reflexionar acerca de sus decisiones…¡pero igual dale like a mi página y seguime!

GUÍA DE CUÁNDO UTILIZAR UNA TORTILLA Y CUÁNDO UN WANTÁN

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Mientras me decidía entre el pollo agri-picante o la pierna asada al ajo, la cajera de China Wok le preguntó al varón delante mío en la fila si deseaba agrandar su bebida, y él dijo que no, finalmente me había decidido por el pollo agri-picante cuando la cajera ofreció incluirle tres wantanes por diez quetzales extras, y él hombre preguntó: ese “wantán”…¿funciona como una tortilla?

Yo pienso que esa es una pregunta totalmente válida que todos deberíamos hacernos. Es decir, en un escenario post apocalíptico en el que la tortilla es solo una memoria triste, ya sea porque se extinguió el maíz o porque los seres humanos nos negamos a volver a aplaudir por temor a que los creadores de Transformers 14 creyeran que era por la película e hicieran la 15, ¿podría el wantán llenar el rol de la tortilla? ¿Qué aplicaciones de una tortilla puede cumplir un wantán y cuáles escapan a su jurisdicción?

He aquí un listado que espero pueda servirles de guía:

a.  Asistir al plato principal en la tarea de llenado del cuerpo humano
Tortilla ☑
Wantán ☑

b.  Recolectar acumulaciones de salsa y recado que la persona no está dispuesta a abandonar
Tortilla ☑
Wantán ☑
Solo en teoría, pero tiende a romperse pasando a formar parte de los residuos, haciéndose parte del problema

c.  Funcionar como una servilleta durante períodos de crisis
Tortilla ☑
Wantán ☒
Horrible idea. En el peor de los casos su estructura crujiente puede dañar el tejido cutáneo. Con suerte únicamente se despozola, cayendo los fragmentos de nuevo al plato (ver problema b.)

d.  Transportar alimentos viscosos, poco manipulables, hacia el orificio bucal
Tortilla ☑
Óptima para esto, es prácticamente una cuchara comestible
Wantán ☑
Es posible de hacer, pero no es recomendable salvo en volúmenes muy pequeños. De lo contrario tiende a romperse haciendo que el sólido caiga de vuelta al plato, alterando el orden que tanto hemos luchado por conservar y desatando caos

e.  Junto con miel de maple para hacer creer a tus hijos -si son tontos- que les preparaste panqueques
Tortilla ☑
Wantán ☑
Pero solo si son realmente estúpidos o nunca han visto un panqueque

f.  Como arma en contra de mutantes agresivos que han invadido tu hogar
Tortilla ☑
Solo si lleva una granada adentro
Wantán ☒
Ni siquiera si lleva una granada adentro, porque esta se caería al despozolarse el wantán (ver d.)

g.  Combinar con una pistola o una bandera de Estados Unidos o una Biblia o la foto de un muerto o un micro chip o un volcán de cocaína para funcionar como objeto artístico y expresar una idea “trascendental” sobre el colonialismo o la opresión yankee o el consumismo.
Tortilla ☑
Solo si sos un artista conceptual moderno muy pretencioso y lo acompañás de un texto de la gran puta usando frases innecesariamente complicadas
Wantán ☑
Solo si sos un artista conceptual moderno muy pretencioso y lo acompañás de un texto de la gran puta usando frases innecesariamente complicadas y una línea acerca de China

h.  Usarlo como apodo racista para gritarle a un chino que va caminando tranquilamente en Miraflores sin estar chingando a nadie
Tortilla ☒
Wantán ☑

i.  Como herramienta innovadora para mejorar la vida sexual con tu pareja
Tortilla
Para acariciar la piel de tu amante con ella
Para recoger las acumulaciones de fluídos alrededor y sobre sus cuerpos 

Wantán
Para acariciar la piel de tu amante con ella
No quieres lastimar la piel de tu amante o llenarla de fuckin migas ☒
A ustedes les gusta el dolor ☑

Para recoger las acumulaciones de fluídos alrededor y sobre sus cuerpos ☑
En realidad no funciona, se despozola y se arma un gran vergeo (ver b.)

* Espero que esta guía haya sido de mucha utilidad, amigo. Y que nunca vuelvas a hacer uso de una tortilla cuando debías aplicar un wantán, o viceversa. Para más consejos de supervivencia, ingresa mi página de facebook:

https://www.facebook.com/canchinflinhero