¿POR QUÉ PAGAMOS POR PARQUEO?: ANÁLISIS

ODIO PAGAR POR PARQUEOOdio tener que pagar por parquearme en un restorán, centro comercial, bar, edificio de clínicas médicas o de oficinas. Lo odio. Si alguien me dice que tiene una explicación racional y ética de por qué está bien cobrarle a la mara por parquearse en un lugar a donde van a comprar, acompañada de un balance de costos, probablemente algún contador cínico lo entienda…pero mis diez quetzales y yo nunca lo entenderemos. Para mi billete de a diez el “trrrrrr” que lo arrastra al interior de la máquina de pago es el “trrrrrr” de una locomotora que lleva a Auschwitz. Pagar por haberte parqueado para ir a comprar es el holocausto de los billetes.

Como no soy prejuicioso me negaba rotundamente a creer que la respuesta a tener que pagar por parqueo fuera simplemente “porque los dueños son unos fuckin avariciosos”, así que decidí agotar todos los recursos en búsqueda de otra respuesta. Incluso viajé en el tiempo, a la Prehistoria, porque a veces las respuestas se encuentran yendo a la raíz…así que me propusé estar ahí la primera vez que alguien cobrara un parqueo.

Al principio caminábamos para llegar a los lugares, hasta que una mujer inventó el primer vehículo. Esta mujer se dio cuenta que eso de usar las propias piernas era poco eficiente para movilizarse, así que tras observar a otras bestias más grandes que también se movían ideó que lo mejor sería ir encima de ellas y forzarlas en la dirección deseada. La dama domesticó a un avestruz y, tras un doloroso período de ensayos, pasaba tirando mierda y echando chile en su fucking ave gigante frente a los deprimentes pasantes. Iba desnuda excepto por una diminuta tanga de piel de tigre, sus frutales pechos bronceados brincando tropicalmente conforme recorría la planicie en el primer vehículo del mundo. Por supuesto, también inventó el primer accidente automovilístico…no, no por ser mujer, a huevos, aunque eso es lo que diría mi tío, sino porque ¿han intentado montar una avestruz? es absurdo.

Lo que deben saber de la humanidad es que por cada visionario siempre hay un mierda, por cada invento deahuevo de un visionario siempre el mierda consigue el antídoto al deahuevismo del invento. Supongo que tiene que ver con el balance del Zen, el Tao, la Fuerza o yo qué sé. Si no fuera por los mierdas el planeta explotaría de deahuevismo. Mientras el resto de la mara intentaba domesticar sus propias avestruces o simplemente se regocijaban en el delirio de la jinete semidesnuda galopando en su avestruz como si fuera una escena de Heavy Metal con Van Halen de fondo, al mierda se le ocurrió que comenzaría a cobrarle por dejar su avestruz enfrente de su cueva. La sensual jinete debió hacerle ver que eso era algo estúpido y abusivo de su parte, pues el espacio ya estaba allí y ella simplemente estaba rellenando ese espacio con una avestruz, por lo tanto no le estaba dando nada pues el requisito esencial de una transacción es que a cambio de algo te den algo de vuelta, y no nada.

PARQUEANDO AVESTRUCESFotografía: Danilo Lara.
“Mujer jineteando a una Avestruz” (8,360 antes de Cristo).

Lo que me lleva a los tiempos actuales ¿Por qué nos cobran parqueo? ¿Por seguridad? ¡Pff! Si convierto un enorme espacio de la ciudad en un lugar para vender mis cosas, lo mínimo que puedo hacer es garantizar que las personas van a entrar a mi espacio a comprarme sin que les roben. Pero incluso si lo anterior sucede y te roban digamos una computadora mientras le comprabas a alguien, entonces de todas formas él no te está pagando ni mierda para restituirte por las cosas que no pudo cuidarte mientras estabas ocupado comprándole cosas…¡A pesar de que le pagaste, precisamente para eso!

¿Han visto a los que se suben a las camionetas y enseñan sus operaciones, con todo y los tubos por donde pasan sus fluidos?, las personas no disfrutan ver eso, al menos no los que carecen del humor de Hannibal Lecter o de un emo, si los emos tuvieran sentido del humor. El asunto es que el negocio de las operaciones expuestas en buses sería una mina de oro si tan solo esos pobres miserables recién operados aplicaran el espíritu emprendedor de los centros comerciales y otros establecimientos. En lugar de narrar su desdichada historia e intentar apelar a las emociones de los usuarios del transporte público, deberían simplemente hacer un teatral ingreso e inmediatamente levantarse la camisa, encargándose de que no haya par de retinas libres de presenciar en high definition toda la visceral crudeza de su operación y sus tubos; finalmente, podrían comenzar a cobrar por dejar de mostrar su operación, ¡a huevos que el recién operado tiene derecho a exhibir su operación!, ¡a huevos que es feo desayunar un chile relleno acompañado del espectáculo de varios tubos que pumpean fluidos humanos! Entonces, ¿por qué no cobrarle a la gente por hacerse cargo de su necesidad de no ver su operación -aun cuando pueden simplemente no enseñarla-?

Es lo mismo. Repentinamente a alguien se le ocurrió que el parqueo en un centro comercial era algo que se podía cobrar, -pero, ¿por qué?- ¡Porque podemos! y porque coman mierda. Por eso. De hecho, hace un par de meses fui a El Salvador y es sorprendente cómo no te cobran parqueo, ni siquiera en los malls más pipiris. Fuck, hay menos de cuatro horas de distancia entre ciudades, ¿cómo la estúpida idea de cobrar por parqueo no ha llegado allá? Mi única teoría es que hay cierta proteína en la salsa de las pupusas que en los ricos disminuye el impulso biológico de pisar a las clases menos privilegiadas.

Si consideran que todo lo anterior es de por sí frustrante intenten perder el ticket, yo lo hice tres malditas veces y nunca me he sentido más impotente y basura en mi vida. Luego de enterarme que tendría que pagar cien quetzales por reposición de un papelito, me dirigí al kiosco de “atención al cliente” en donde un chavo bá­sicamente me confirmó que tendría que pagar cien quetzales por reposición de un papelito. Emputado intenté hacerle ver que eso no tenía ningún sentido, ¿reposición de qué pisados? ¿del papelito en sí? no sabía que el papel que usaban venía de la madera de la Cruz del Calvario, ¿no?, ¿entonces, es para reponer el tener que subrayar en el listado de visitantes al cerote que perdió el papelito? porque si es así puedo conseguirle yo mismo el resaltador, ¿preferís amarillo, rosado o resaltar usando mi propia sangre para que sea más ilustrativo?

El chavo de “servicio al cliente” me respondió que él no podía hacer nada, por lo que yo cuestioné que si no podía hacer nada más que reproducir una regla estúpida dictada por personajes invisibles, ¿qué era lo que hacía?, “estoy para explicarles a los clientes” me dijo, pero decir “son órdenes, ahí sí no podría hacer yo nada” es tan convincente como que te expliquen Inception a través de un solo eructo.

Por supuesto, no se puede esperar una factura por una reposición de un ticket de parqueo, es más fácil que el miserable en la camioneta te de una factura contable por el servicio de no enseñarte su operación. Supongo que el poli que revisó mis papeles era un ex agente del Kremlin especializado en operaciones secretas durante la Guerra Fría, quien cobra una fortuna por su sobre calificadísimo trabajo, de otra manera podría pensar que pagar cincuenta quetzales por revisar los papeles del carro es un completo HUEVEO.

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