RESEÑA DE PARANORMAL ACTIVITY: GHOST DIMENSION

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3CANCHINFLINAZOS

Contiene S P O I L E R S   L E V E S

Para conmemorar Halloween, la maravillosa festividad chapina en la que alegres jóvenes llenan las calles disfrazados de zombies, fridas kahlos, batmans, fridas kahlos, mujeres y zombies, fui a ver PARANORMAL ACTIVITY: GHOST DIMENSION. En 4DX.

Fue mi primera experiencia en 4DX y la disfruté demasiado. Ojalá hubiera existido esta magia antes. Imagínense haber visto Titanic en 4DX y sentir las vibraciones del sacapuntas de Jack mientras afinaba su carboncillo. ¡Extremo! Se habría sentido como si era a vos a quien Leonardo Di Caprio estaba dibujando. Como si los genitales que Leonardo Di Caprio estaba estudiando fueran los tuyos. ¡WOW!

Otra cosa que habría mejorado en 4DX son los debates políticos de las últimas Elecciones. Por ejemplo, te habrían arrojado vapor húmedo en la cara cada vez que Baldizón sudaba, o tu butaca se habría tambaleado al ritmo de los quiebres de voz de Sandrita Torres.

¡Volviendo a Actividad Paranormal! :D  No estoy familiarizado con la saga—creo que solo vi la primera. Supongo que la demencia ha ido escalando de acuerdo a la trama, el presupuesto y los quiebres de voz de Sandrita Torres. Ghost Dimension es bastante demente, lo cual me gustó. También es poco sutil, lo cual chingó un montón de genuinos ahuevones. En pocas palabras, entre más explícita se pone, menos ahuevante. El concepto de Actividad Paranormal funciona mejor cuando hay ambigüedad en lo que estás percibiendo.

En cuanto a la historia, es un bodoque de clichés con algunos toques de auténtica imaginación. La onda es que es víspera navideña. Hay una familia: un esposo chavorruco, una esposa sexy y católica, y una niña. También está el hermano del esposo, que también es chavorruco, y una dama, también sexy, que nunca entendí quién era y que se anunció como alguien con conocimientos metafísicos, los cuales jamás volvieron a ser involucrados o mencionados en la trama. Por último está el amigo de la niña, que es un demonio que se llama Toby, un nombre que uno no esperaría en un demonio sino en un chocolate de los noventas que distribuye dulces Diana.

El demonio instiga a la chavita a hacer mierdas que son, a la vez, malignas, blasfemas y adorables. Como hueviarse las joyas cristianas de su sexy mamá, arrojar al fuego fragmentos de una biblia o chingar el nacimiento. Personalmente, no pienso que chingar nacimientos sea una característica de posesión demoníaca. No fue el Príncipe de las Tinieblas quien me obligó a instalar la figura de acción de Croc Master, el G.I.Joe, y a su fiel cocodrilo en medio del  nacimiento de mi tía durante la víspera navideña del 93.

Tal vez yo sea un neneco muy blando, pero me cagué del miedo en al menos 3 o 4 escenas. Especialmente con una en donde los chavorrucos están observando un video antiguo en el que una niña poseída (que, me dijeron, es la protagonista de alguna de las anteriores) comienza a describirlos a ellos, e incluso a interactuar con la chavita en el presente. Fue una gran mulada pero me gustó. Me ahuevó, es de esos pocos detalles en los que el arralón viene por lo que implica, y no por lo que te están restregando en la fuckin face.

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Por supuesto, no faltaron momentos en los que a la lica le vale madres encontrar cómo justificar la filmación (que es un problema de la técnica de found footage). A veces solo son dos personajes hablando y no hay razón para que uno de ellas esté grabando. Si yo hiciera una lica found footage, mi primera escena sería del protagonista perdiendo el brazo al ser atacado brutalmente, con una espada, durante su paseo por una tienda de electrodomésticos, obligándolo a coserse una cámara para detener la hemorragia. Así no tendría que volver a explicar por qué hay un cerote filmando todo lo que existe.

Quiero terminar esta reseña hablando de mi parte favorita de la película: el obligatorio sacerdote a quien llaman para que ejecute un exorcismo. No estoy seguro si es intencional o solo que su personaje está mal escrito (la lica tiene tantos clichés y está escrita de una forma tan genérica, que a veces pasa por sátira), pero les prometo que es el sacerdote más inepto que van a contemplar en una película de terror. Su plan para evitar el despertar de las huestes de Satán es, básicamente, rociar pequeñas cantidades de agua bendita sobre algunos objetos y personas. A huevos, nada de eso le funciona, porque este cura es terrible en su trabajo. Si el exorcista de El Exorcista fuera Messi, él de esta película sería un futbolista que quiere echar goles por medio de gritar “AGUA BENDITA” cada vez que va a patear.

La neta no sabría decirles si Paranormal Activity: Ghost Dimension es una buena o mala lica. Las películas son experiencias subjetivas y yo estaba demasiado contento en el 4DX, así que decidí que un mal guión no iba a quebrar mi alegría como si fuera una hoja seca, un pájaro muerto o la voz de Sandrita Torres.

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LA VENGANZA DEL CHITESTRR (UN CUENTO MORALISTA SOBRE SECRET)

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Mmo-Mmo era un chitestrr. ¿Ah? ¿no saben qué es un chitestrr? perdón, es que a veces se me olvida que estoy platicando con homo-sapiens del siglo veintiuno y no con los cavernícolas pisados que visité la semana pasada durante mi más reciente viaje en el tiempo. Los chitestrr son los grandes héroes olvidados de la civilización.

Pongámole, ahora podés ir a Walmart e ingerir un amorfo bodoque que una seño te asegura que en realidad es un medallón de pollo, y aunque tu experiencia reconociendo objetos te diga “no seás mula, eso se ve como el regalo que Satán le da a los niños del infierno cuando quiere que refuercen su motricidad fina”, igual te sentís seguro porque en la caja que sostiene la impulsadora hay palabras como ”probuspenostrileno” que suenan atroces pero vienen respaldadas por números y registros sanitarios que te garantizan que, legalmente, ese producto no te va a provocar urticaria bolchevique grado 4, o peor aún, anhelo de escuchar a Piva, el reguetonero chapín.

En cambio las tribus prehistóricas como los Murukkuakk, con los que compartí, no tenían laboratorios para garantizar sus alimentos, así que habían decidido que cada octavo crío varón que una mujer pariere, si este contare con una mandíbula competente, en el momento en que adquiriere su tercer molar hubiere de convertirse en el nuevo chitestrr de la tribu. Gustare o no gustare, el culere.

Este es un cuento sobre Mmo-mmo, el chitestrr (o shit-tester) de los Murukkuakk.

Diariamente los Wurukkuakk y yo salíamos a buscar cosas para comer, caminábamos un montón, subíamos montañas, bajábamos montañas, chapotéabamos en la playa y a veces encontrábamos animales más grandes que nosotros. Entonces corríamos gritando y agitando los brazos hasta que casi siempre atrapaba a alguno, por lo que teníamos que esperar sobre un árbol a que la bestia se retirara para recoger los residuos de nuestro camarada y darle un entierro digno. Esto era muy importante porque los Wurukkuakk pensaban que al enterrarlo, un tiempo después el ente reaparecía literalmente en el estómago de una de las hembras de la tribu, solo que en chiquito y estúpido. A veces quise explicarles que el truco de fabricar personas diminutas radicaba en la ancestral magia de coger, pero durante mi estadía con los Wurukkuakk tomé la determinación de regirme bajo la Primera Directiva de la Federación Unida de Planetas (de Star Trek), es decir “el derecho de cada ser vivo de vivir en concordancia con su normal evolución cultural, ningún personal de la Flota Estelar interferirá en el sano y normal desarrollo de la vida y cultura alienígena”.

Así que tuve que aguantarme cada una de sus muladas.

Por las noches, después de cenar, amontonábamos a las crías en la parte más acogedora de la cueva y nos quedábamos platicando alrededor de la fogata. Hablábamos sobre asuntos cotidianos como quién de las mujeres considerábamos que tenía el vello facial más sedoso. Claro, también estaba esa otra mierda espantosa que hacían los Murukkuakk como entretenimiento. Que era masturbarse al unísono cada quien sobre un recipiente individual, para posteriormente pasar en fila arrojando su descarga sobre el rostro del angustiado mono que manteníamos en cautiverio, con el fin de demostrar quién poseía los fluídos más potentes por medio de la intensidad con la que el mono gritara.

De todo corazón hubiera querido que no se enteraran del juego del mono, pero no soy más que un reportero y mi deber es trasladar la verdad.

Cuando finalmente el viento apagaba la fogata, todos, invariablemente, irrevocablemente, nos hacíamos sho y dormíamos. Excepto por aquella noche. Aquella noche una voz se escuchó desafiando el silencio, cagándose en todo:

– Hace mucho que he querido decir que qué huevos ser el chitestrr de la tribu y que me alegra no ser yo.

-Pues yo creo que es un trabajo importante que todos debemos valorar-. Dijo una voz de mujer.

-Pues yo creo que no- repitió la primera persona.

-Yo estoy de acuerdo, meterse objetos a la boca indiscriminadamente no es un talento. Por ejemplo, ahorita tengo algo jugándome los labios que podría ser, ya sea un dedo del pie, un pezón excepcional o un hongo todavía no clasificado, y sea lo que sea, estoy dispuesto a introducirlo en mi boca porque qué pisados ¡No sabemos todavía qué es un germen! La onda es que cualquier mula puede ser un chitestrr. ¡Adiós…nom nom nom nom!.

-Muchá, de verdad, no sean mala onda con el chitestrr, si no fuera por él no sabríamos que la Nutella definitivamente no es popó- dijo otro chavo llamando a ponerse la mano en la conciencia.

A lo que respondió una dama -yo no tengo clavos con la labor del chitestrr. Pero él como persona me cae re mal. Esa su mulada de que usa calzoncillo de piel de serpiente en lugar del ya tradicional calzoncillo de toro, es señal de que se cree muy deahuevo. Además, no sé si se dieron cuenta, pero su leche de varón no hizo gritar nada al mono y más bien le pareció refrescante. Como una florecita recibiendo su rocío. Eso es porque su leche de varón es tan blanda que si la vendieran en los supermercados, que es algo que presiento va a existir en el futuro, la caja tendría a una chava haciendo yoga.

-¡Jajaja, El Descremado hay que decirle ahora jajaja!- gritó una voz ronca al fondo, de una manera bien cholera.

A esta nueva forma de conversar, los Murukkuakk le llamaron “Shekkret”.

Por momentos pensé en detener el bullying arcaico que ocurría dentro de aquella cueva, pero soy un hombre de principios y creía firmemente en seguir la Primera Directiva. Lo único que pude hacer fue taparme los oídos e intentar bloquear lo que escuchaba. Tras varios minutos el bullying se detuvo y únicamente quedó un mísero sollozo.

A la mañana siguiente todo había cambiado, el sollozo había dado paso a la rabia. Estarán pensando que Mmo-Mmo estaba emputado exclusivamente con la mara que lo había pelado, pero los Murukkuakk aún no sabían relacionar rostros con voces si las dos cosas no estaban juntas. Así que para Mmo-Mmo todos éramos culpables, para Mmo-Mmo todos habíamos ofendido a Mmo-Mmo.

Ese día caminamos hasta llegar a una parte de la costa que no conocíamos, y allí fuimos absorbidos por la visión de cuarenta, nunca antes vistas, cubomedusas de distintos colores agonizando sobre la playa. Era tan engasado que si le hubiera tomado foto, ahorita sería más viral que un video de gatos bailando el Gagnam Style hasta formar la cara de Emma Watson con sus colas.

Los Murukkuakk recogieron todas las cubomedusas y volvimos a casa con ellas. Lo siguiente fue observar al chitestrr en acción. El proceso era que el chitestrr se hartaba cualquier mierda nueva que encontráramos, sin importar su apariencia (puta, me dieron ganas de Taco Bell) y posteriormente ingresaba a una jaula hecha de palos dentro de la que permanecía bajo estricta observación. Los expertos en seguridad alimentaria anotaban cosas como “P: ¿Mmo-Mmo perdió el cabello? R: No. ¿Mmo-Mmo desarrolló senos de hembra? R: No. ¿Mmo-Mmo ahora comparte su cuerpo con el de un robusto potro? R: No”. Si el chitestrr no presentaba ninguno de estos rasgos, entonces el nuevo material se agregaba al listado de cosas hartables.

Mmo-Mmo era un mártir. Pero Mmo-Mmo ahora tenía fuego en su mirada.

Probablemente se imaginan cómo termina esta historia, pero de todos modos voy a contarles: termina con el sol de la mañana tostando los cadáveres, hinchados y de un tinte violeta, de los Murukkuakk, chisgueteados sobre el valle mientras la fogata suelta sus últimas humaredas. Apenas tres o cuatro horas antes, aquellos hombres se habían regocijado en un delirante banquete de cubomedusas.

Sentados en una inmensa roca observábamos la macabra escena los dos únicos sobrevivientes: yo (que, mi huevo, si iba a hartar cubomedusas) y Mmo-Mmo. O mejor dicho, el fantasma de Mmo-Mmo.

– Mmo-Mmo, contestame, Mmo-Mmo ¿Verdad que sabías que te ibas a morir, que TODOS se iban a morir, Mmo-Mmo?

– Sí, extranjero, al segundo día comencé a sentir horrendos espasmos acompañados de una quemazón interior. Pero lo peor eran las alucinaciones que me perseguían día y noche, visiones en las que era penetrado en cada uno de mis orificios por los tentáculos de las cubomedusas.

– Pero no dijiste nada, Mmo-Mmo. ¡¿Por qué no dijiste nada, Mmo-Mmo?! Ahí sí come mierda…o sea, me refiero a…no como en tu profesión sino metafóricamente…

– Al principio pensé en decirlo, en hacer lo que todo buen chitestrr debe hacer, en honrar el oficio de un chitestrr. Pero después me dije: que se chinguen esos malagradecidos, todo lo feo que dijeron de mí. Y de pronto comenzaron las voces, “Nooooo, hoooonraaa el legado de los chitestrr”, me decían los espíritus de cada chitestrr que ha vivido, e inmediatamente sus plegarias eran ahogadas por un vergaso de tentáculos y las voces guturales de las cubomedusas que me ordenaban soportar, aguantar, fingir que estaba bien; me prometían que si no decía nada no me dejarían morir pero acabarían con cada uno de esos culeros.

“Ellos te desprecian, hablan de vos, no los perdonéeeees. Solo las CUBOMEDUSAS son tus amigas, salve el Reino de las CUBOMEDUSAS…a ellos no los salveeeees. Ellooooos tienen su Secret…nosotros tendremos el nuestro ¡¡¡¡¡HAHAHAHAHAHAHAHAHAHA!!!!!”.

Y les creí. Dejé morir a los Murukkuakk ¡Aaaaarrgghh!

No tengo idea de cuántos días pasé sobre aquella piedra, tendido, deshidratado y sin comer. Cuando por fin abrí los ojos el fantasma de Mmo-Mmo se había esfumado y sobre el valle pude divisar a una jauría de perros que mordían los restos de los Murukkuakk.

Una mano adulta se posó sobre mi hombro y una voz varonil me dijo -¿vos sos al que llaman El Viajero del Tiempo?. Le respondí que sí. -Decinos qué pasó con los Murukkuakk ¿Quién acabó con ellos? ¿Fueron los lobos, los gigantes de las montañas o los Fisi-kkinex, varones tan hermosos que asesinan haciendo que tu columna vertebral se disloque cuando tus caderas se desplazan hacia sus regazos como una función biológica que no podés evitar?.

– Puta, sin paja, ¿existen los Fisi-kkinex o no existen los Fisi-kkinex?

– ¡Existen…y son bellos! Ellos inventaron los orgasmos no planificados y el avergonzarte de tu cuerpo. Pero basta de los Fisi-kkinex ¡Rápido, enterremos lo que queda de los Murukkuakk! ¡Mandaremos a traer a las señoritas más vastas de nuestra tribu para que aparezcan en chiquito adentro de ellas!

– Muchá, no es así como funciona la mue…olvídenlo. Lo que necesitan saber y no olvidar jamás es que a los Murukkuakk no los mataron las bestias, ni los gigantes ni la innegable sensualidad de los Fisi-kkinex. Se mataron ellos mismos…se mataron con el Secreto.

Tras agradecer a mis rescatadores decidí liberar al mono cautivo y volver al presente.

EPÍLOGO:

Fue un alivio volver a tener internet. Me llega el internet. Una de las cosas chileras de él es que podés hablar y discutir de algo sin que tu fuckin persona condicione la forma en que toman en cuenta tu opinión. Anonimato, le llaman. El anonimato es principalmente útil si vivís bajo un régimen autoritario y querés denunciar las cosas terribles que pasan, o si sos Bansky o este excelente crítico de cine y lo hacés por razones artísticas. Pero también sirve por motivos más light, por ejemplo, si la doñita que lleva los almuerzos a la ofi de pronto me dice que siempre he estado equivocado y que el batimóvil de la primer lica de Tim Burton no es el más rex, sino que el de las licas de Nolan, por razones, mis prejuicios inevitablemente se encenderían y no le daría a su opinión la importancia que merece. En cambio, si me la encuentro en un foro de internet bajo el nombre de usuario @IamVengeanceIamNight voy a leer lo que me tiene que decir y a tomarlo en cuenta hasta la mierda. Porque no me importa quién es, su edad, género o a qué se dedica…o sea, no es quién eres por debajo, es lo que opinás del batimóvil lo que te define.

Mi vergeo con Secret no es por el anonimato. Es porque toma la intimidad de Facebook, que es una red, en teoría, de cuates (de incluir ondas semi personales, fotos de tu vida, etc.) y te quita la obligación de ser un cerote decente con ellos, de tener que hacerte responsable de lo que decís sobre la mara. Te hace que te olvidés que del otro lado del internet siempre hay una persona. Eso es fuckin terrible.

Ahora, pasando a otra cosa, tengo un mono amable, considerado y que tiene un cutis que ha cuidado con los tratamientos de Jenna Jameson. Si alguien está interesado en adoptarlo, contácteme dándole like a mi página de Facebook y siguiéndome en Twitter. :)

LA CONSPIRACIÓN DE LOS CHAMUSQUEROS MUTANTES

CHAMUSQUEROS MUTANTES

– Entonces, ¿no me creés?

– ¿Qué, que me dejaste de llamar o contestar llamadas, o buscar, o escribir en feisbuc o cualquier otra mierda porque pasaste un mes en un campo de concentración secreto donde fabrican futbolistas combinando partes de niños pobres y de animales salvajes? Nel…disculpá.

– Va, si no me querés creer, no me creás.

– Mano, solo decime, ¿sos casado? ¿Estás casado y durante un mes te sentiste hecho mierda de andar engañando a tu mujer conmigo? eso fue, ¿verdad, Marvin?

–  Nel, nada que ver. Si ya te expliqué, vos.

– Vá, contame otra vez pues. Solo por chingar quiero verte hacer acrobacias de Cirque du Soleil con la jeta para fingir que no me estás dando una gran paja.

– Mala onda sos. Pero no me importa, porque te quiero, de veritas que sí. Mirá pues, allá por Amatitlán cercaron como cuatro caballerías de terreno, las cuales mantienen rodeadas y protegidas por cuques. Adentro de esos terrenos hay varias áreas. La onda es que hay un gran complejo deportivo con canchitas engramilladas  bien chileronas para echar la cáscara, un gimnasio completo, piscinita y hasta un sauna. Hasta ahí vos dirás “qué deahuevo, qué buena iniciativa ese rollo”, pero al lado también hay un zoológico con un chingo de especies exóticas, no indígenas de la región; hay gorilas, serpientes, cóndores, felinos, sapos y un maldito rinoceronte, ¡un rinoceronte, mano!

– ¡Ala!

– Y a cada rato iban y venían científicos con batas llevando y trayendo muestras de los animales, inyectándoles mierdas, subiéndolos sobre maquinarias puras de lica de ciencia ficción.  Y al mismo tiempo nosotros jugábamos fut todo el día, al punto que al principio yo dije “¡puta, qué chingón chamusquear todo el día!”, pero de ahí mi huevo, yo quería hacer otras cosas y no podía porque te obligan, los culeros te obligan a pasar del fut al gym a la piscina a la cama, al fut otra vez…una onda engasada; y yo quería hacer algo más con mi tiempo: leer, ir al cine, salir con mis amigos, verte, amarte, amarte todo el día a ti. Solo a ti, mi amor.

– Sho.

– En fin, después fui pasando del mero aburrimiento al miedo, al pánico y al horror, porque poco a poco fueron desapareciéndose chamusqueros, los cuales eran sustituidos sistemáticamente con una brevedad y una eficiencia sorprendentes, entonces un día estabas armando pareditas con un lateral izquierdo brasileiroso que te había contado que venía del barrio El Limón, y al otro día, así sin ninguna explicación, había en la misma posición un chato que venía de Esquipulas y que parecía menos lateral brasileño y más como ese lateral polaco que juega en el Borussia Dortm-.

– Mano, ¿qué te pasa? Solo contame.

– El punto es que cada chavo que sustituían por otro exhibía características futbolísticas, o más bien atléticas, muy específicas y bizarras. Habilidades humanas primitivas, habilidades que se supone que hace mucho le canjeamos a la Evolución a cambio de cosas como el raciocinio, la conciencia o la capacidad de usar un inodoro, en pocas palabras habilidades propias de los animales, ¿me comprendés?

– ¿Y cómo se llama tu esposa, Marvin?

– Yessenia, te juro que no tengo esposa. Lo que sí tengo es un par de ojos que han visto las horrendas profundidades a las que es capaz de sumergirse el hombre en su enferma búsqueda del poder.

– ¿Sí? Pues yo tengo (bajando la voz sensualmente y gesticulando sin ninguna sutileza, como actriz porno) un par de tetas que preferirían ser acariciadas por el radiador de una máquina industrial de carga oxidada que por tus manos.

– Mi vida, no digás eso que me duele aquí merito ¡Aaaaaaay!

– Ugh.

– Ahora, permitime narrarte el verdadero terror que vi desencadenarse a partir de que me comencé a cuestionar qué hacía yo allí o de dónde salían todos esos patojos futbolistas cabrones para jugar y, aparentemente, desechables. En mis escasos momentos de libertad en ese complejo fascista comencé a investigar, me di cuenta de los espantosos gemidos guturales que algunos de los chavos emitían por las noches mientras se retorcían en sus camas. Me intentaba mantener despierto y me levantaba a seguir a los guardias uniformados, conforme arrastraban a los individuos en sufrimiento hasta que se perdían en el bosque.

Finalmente, una de esas noches, me decidí llegar hasta el fondo, zigzagueando entre árboles los alcancé conforme penetraban junto con un muchachito de unos doce años -que había llegado desde la colonia Lo de Bran en Mixco-, en una galera de madera, desde la cual los gritos de dolor se iban haciendo infernales. De pronto el muchachito escapó hacia la penumbra de la noche, corriendo demencialmente en cuatro patas por un triste riachuelo con olor a pulpa de café, hasta que fue alcanzado por un escopetazo directo al cuello y cayó, dando un último chirrido, este completamente humano. Pero antes de caer pude verlo y él me observó con claridad, con sus inmensos ojos negros y mojados. Él era un niño común de doce años…excepto que todo su cuerpo, de la cintura para abajo, era el de un jaguar.

– Ay mano, así en buena onda, comé mierda. El Nicho pudo haber sido un hijuelagranputa que me topó una tarjeta de crédito, que por cierto todavía estoy pagando, para cancelar una deuda por la colegiatura de un güiro que yo ni sabía que él tenía con otra fulana, pero al menos cuando me engañaba tenía la “decencia” de decir pajas menos estúpidas que vos. Me decía “cielo, fíjese que no había podido llamarla ni verla, porque de la empresa me mandaron de emergencia a Coatepeque y olvidé mi teléfono”. ¿Ves? ¡Pajas!, pero pajas de gente adulta.

– Okei, ¿quérés una historia adulta, mi amor? ¿Querés una trama seria, trascendente y crítica? (conforme abre el sobre de papel manila que posa sobre la mesa de la cafetería) Te daré la historia más sombría, perturbadora y corrupta que tus oídos de princesa han escuchado. Vas a presenciar el terror, mi nena linda (sacando una serie de fotocopias con escritos a máquina, incluyendo firmas, borrosas fotos médicas y sellos de misteriosas entidades y organismos paralelos).

– ¿Qué es esto?

– Es el plan. Lo que está detrás de todo esto. Mi última noche en el campo de concentración robé estos documentos de una de las oficinas en los laboratorios. Entonces comprendí el porqué de los niños chamusqueros, los animales exóticos, los experimentos y el chingo de pruebas físicas.

CHAMUSQUEROS MUTANTES B

– No entiendo qué put…

– Dejame preguntarte, dueña de mi vida, ¿qué es lo que más anhelan los guatemaltecos, por lo que daríamos cualquier cosa, incluso…nuestro libre albedrío?

– Ay, tu madre, Marvin. En serio. Mirá, voy a pedir la cuenta. Seño, ¡Seño!

– Dejame responderte: que nuestra selección vaya a un Mundial…mejor aún, que nuestra selección gane un Mundial. Cualquiera que pueda darnos esto tendrá a este país en sus manos y se autoproclamará Último Magnífico Amo Emperador Milagroso de la tierra de Guatemala. Estaremos a su merced. Y eso…eso es lo que persiguen con este plan.

– ¿Qué? ¿Entrenar chavitos diariamente? ¿No fue así como surgieron los mulas que tenemos en la selección? ¿Creo que es más factible ganar un Mundial si invertimos en armamento bélico e invadimos Brasil para anexarnos sus jugadores?

– Probablemente. Además sería un proyecto más ético que este. ¿Te das cuenta? Estos hombres de las fotos son secuestradores, recorren cada rincón del país en búsqueda de futuros talentos, lue-

– Tiempo. ¿Y cómo putas terminaste vos ahí?, pues, yo sé que sos cabrón para jugar, toda la mara lo dice, pero sos un gran viejo, mano, ¡tenés veintisiete años!

– ¡Yo sé! Debió haber sido un error; mirá pues: un sábado me coloqué una gran soca allá por Carretera a El Salvador y paré chamusqueando a las dos de la mañana con los meseros de Los Cebollines, quienes esperaban al bus de la empresa. Jugué un rato y después caí fulminado, hasta el queis

– Mmm…qué raro el bolo.

– Mjm, y cuando desperté iba  con los ojos vendados en un camión negro. Así que mi primera suposición fue que estaba en un campamento AA o en un encuentro cristiano patrocinado por Casa de Dios, pensé que mis papás se habían hartado de mis chupaderas y me habían enviado a una de esas ondas. ¡Ojalá hubiera sido eso!

– Va, terminá de contar pues.

– La onda es que están haciendo experimentos genéticos con los chavitos, mezclando su ADN con el de especies animales, intentando fabricar soldados –digo, futbolistas- con la elasticidad de un mono araña, la velocidad de un antílope, la fuerza de un maldito rinoceronte o, así de rex, el sentido de electrorrecepción de un ornitorrinco. Cada habilidad según su posición. Lo que quieren hacer es construir el equipo de futbol perfecto, infalible, imbatible.

Cuando llegue el momento estos futbolistas mutantes surgirán de la nada, al mismo tiempo que el político que está detrás de todo esto, el ascenso de ellos será su ascenso y su plataforma política. En su momento nos llevarán al mundial respaldando públicamente al partido en campaña y finalmente, como golpe maestro, ganarán el mundial y con ello el maquiavélico político ganará nuestras almas, ¡para siempre!

– ¿Y qué va a pasar con los futbolistas mutantes?

– Desaparecerán como llegaron. Ellos ya están muertos, sus familias los dan por perdidos; durante su meteórico ascenso usarán un nombre ficticio y tras una brevísima, pero absurdamente exitosa carrera, serán exterminados como los niños monstruos, cuyos rostros animalizados se hunden cada noche en el frío de algún riachuelo en Amatitlán, pagando con un balazo al cuello por el pecado de no haber metabolizado adecuadamente las espantosas pócimas que son forzados a ingerir. Hay cientos de ellos. Errores. Yo habría sido uno de ellos de no ser porque pude escapar.

– Puta, Marvin, en serio que me duele la cabeza de estar escuchando tus muladas. Sin paja que creo que aunque me hayás quemado el rancho o estés casado o lo que sea que hagás por mierda, creo que te voy a perdonar por el simple hecho de tomarte la delicadeza de mostrar tu lado más estúpido. Me parece tierno. A ver, ¿y cómo exactamente escapaste?

– ¡Va, esta es mi parte favorita! Luego de introducirme en los laboratorios secretos y robar estos archivos y estas fotos, fui detectado por una de las alarmas y rodeado casi inmediatamente por un talegasal de guardias híper-armados. Me había perdido en el laberinto de la extraña arquitectura del sótano, estaba arrinconado en uno de los salones más grotescos, frente a una pared cubierta de tubos de ensayo que contenían terribles y coloridas pociones obtenidas de diversas especies, mientras, en el mismo cuarto, un adolescente de Izabal atado a una camilla transmutaba dolorosamente en un viscoso sapo fluorescente gigante. Sabía que solo había una forma de salir con vida de aquella situación, no sabía qué horrible cosa habría de pasarme pero debía hacerlo, pues no quería morir en aquel putrefacto lugar, no sin ver la luz de un nuevo día…no sin volverte a ver a ti, mi dama. Entonces lo hice.

– Sho, cerote. Mejor dame de este tu té frío, se ve rico.

– Simón, dale. No puedo explicar en términos de homo sapiens la vertiginosa experien-

– Vos, qué rica esta esta onda, ¿de qué fue que lo pediste? ¿Tiene como menta, verdá?

– Simón. Te digo que el ser humano no posee en su vocabulario un concepto que pueda describir la sensación de sent- ¡¡¡¡¡¡Puuuuuuuuuuuuuuutaaaaaaaaaaaa!!!!!! ¡¡¡¡Yessenia, escupí inmediatamente esa mie-!!!!

– Joven, disculpé la tardanza, aquí tiene la cuenta, ¿va a cancelar en efectivo o en tarjeta de crédito? Joven, ¿por qué el cuerpo de su novia se está transformando en el de una tarántula gigante y ahora su cabeza en la de un gorila albino? ¿Por qué tiene alas de murciélago y está destruyendo todo el restaurante y arrojando ÁCIIIIDOOOO DEEEEE SUUUUU BOOOOOCA? ¡Aaaaaaaahhhhh!

– ¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH, MIIIIIIIII AMOOOOOOOOOOOOR!!!!!!!

– ¡¡¡¡GRUUUUUUAAAAAAAGHHHHHHHHUIIIIIIIIIIIIIIIJSSHHHHHHUIIIIIIIIIIIIAAAAAAAAEEEEEEYYYYYY!!!!

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