MIS PERSONALIDADES ACABARON CON EL MCDÍA FELIZ

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De nuevo el McDía Feliz me tomó por sorpresa. Después de la espantosa crisis del año pasado, me había propuesto estar preparado. Pero no lo hice. Así que la mañana del 5 de octubre me levanté sintiendo temor. Más bien, Selvin Herrarte sintió temor —no puedo hablar por las otras ciento dieciséis… ciento diecisiete personalidades que cohabitan mi mente.

En la emergencia, Selvin Herarte [la más equilibrada y de mejor juicio entre mis personalidades] tomó ciertas medidas de precaución: empacó lenteja con salchicha para el almuerzo, cuidó de no pasar frente a algún Mac de camino al chance y evitó la radio. El objetivo era que “El Dubi”, La Vane y Joel, tres de mis personalidades, no se despertaran a chingarlo todo. Como hicieron el año pasado.

Lo que pasa es que ellos tienen posturas respecto al McDía Feliz que difieren en forma radical. Por lo que, cuando llega el merito día de hartar Big Macs “por los niños” surgen discusiones acaloradas entre ellos que vienen a desestabilizar mi organismo neuronal y a las ciento diecisie… ciento dieciocho personalidades que alberga.

Ya en la ofi el plan era simple: poner música relajante de Enya o canciones folclóricas del Perú (seleccionadas con esmero por Miss Diana [una de mis personalidades, quien gusta de comprar inciensos en De Museo y de hablar de bebés ángeles]) y concentrarme en mi labor como evaluador de proyectos para una constructora (entre mis personalidades cuento con un programador que fuma demasiado, una brillante ingeniera ambiental que habla bastante sobre lobos y un auditor que nunca ha amado y ellos tres se coordinan para realizar nuestro trabajo con profesionalidad y solvencia).

Sin embargo, el plan comenzó a desmoronarse por culpa del entusiasmo de Mayra, que es la administradora en la oficina y una persona real y material ajena a mí. Ella me sacudió de los hombros diciendo “Ala, Wicho, verdá que cómo sos, por qué trajiste almuerzo si hoy es el McDía Feliz y todos vamos a ir a comer juntos”.

Selvin Herrarte se inquietó deseando que Mayra se hiciera sho y también Giovani [mi personalidad que es un experto del estilo] pensó que sería bueno que Mayra se hiciera sho y que además fuera cambiando ya esos terracotas de sus blusas por algo que ilumine más su rostro tan de por sí pálido.

Dorian [mi personalidad que es un fetichista de los pies] coincidió en que solo tragedias podían avecinarse si Mayra seguía gritando acerca de ir al McDía Feliz y luego procedió a bajar la mirada para confirmar qué tipo de calzado llevaba puesto.

A los pocos segundos de que Mayra y sus pies expuestos regresaran a su escritorio, se despertó Joel [el de las buenas intenciones] y nos compartió a todos su opinión “Qué alegre, muchá. Es el McDía Feliz. Hoy sí que están bien justificadas unas lonjitas de más porque es por una buena causa”.

De inmediato, una perturbación en mi psique anunció el despertar de La Vane [la anarco-activista] quien respondió con vigor “De veras que estás PISADO vos Joel. Te pican las manos por regalarle nuestro dinero a las transnacionales y a los oligarcas. A ver si nos vamos informando un poco, papaíto. A ver si, en lugar de mendigarles, vamos exigiéndoles salarios dignos a esos hijos de puta y que su comida no sea VENENO”.

Haciendo una entrada modesta, “El Dubi” [a quien le fascinan las Big Macs y que no sabe lo que es una “ideología”] dijo “Yo lo que digo es que una hamburguesita siempre cae bien, ¿o no?”.

Los disentimientos se fueron acumulando conforme se acercaba la hora del almuerzo y se intensificaron de camino al McDonald’s El Frutal —los motivos por los que acepté ir con Mayra y los demás fue porque, primero, las lentejas eran del viernes pasado y ya olían algo gacho y porque, desde la vez en que nos quedamos hasta tarde en la oficina y Gudiel [mi personalidad que es un pirómano] habló de lo majestuosas que se verían las llamas consumiendo el inmueble, preferimos no almorzar solos.

“Pues si no te gusta lo que hace Mac, entonces no comás y ya. Pero dejanos LIBRES a los que sí queremos ayudar”, se escuchó que le exponía Joel a La Vane, ignorando que ambos compartían el mismo estómago y el mismo sistema digestivo.

“Es que ese no es el punto, mano. ENTENDÉ. Esas empresas se zafan de impuestos con estas sus actividades. Ah pero ay vamos, de majes, creyendo que ayudar quieren pero: AQUÍ ESTÁ MIRÁ”, quiso enfatizar La Vane, olvidándose que era un ente puramente neuronal y por lo tanto carecía de dedos para ilustrar con señas lo de “AQUÍ ESTÁ MIRÁ”.

“Ay muchá, siempre la misma babosada con ustedes. Vonós a darnos un Big Mac y ya estuvo. Haya esos tales «oligarcas» que dice La Vane mirarán qué hacen con el pisto. Y si, de paso, ayudamos a unos patojitos, mejor. Yo lo que sí sé es que tengo hambre, chavos”, concluyó “El Dubi” elevando algunos aplausos entre las ciento veintitrés personalidades presentes.

“Hay pocas cosas tan ensordecedoras como el silencio”, añadió Dámaris [la que se comunica solo con citas de Mario Benedetti, aunque no sean apropiadas].

A la entrada del Mac, unas chicas bailaban en trajes ajustados la canción de Shakira, Carlos Vives y Shakira [mi personalidad que asegura ser la verdadera Shakira], mientras dos conductores de tele emocionaban a los visitantes.

“POBRECITAS. Cómo les ponen esas botas horrorosas, ni que estuvieran en la nieve”, juzgó Giovani.

“Ya vas vos también a criticar. De verdá que con nada se queda bien con la gente”, dijo Lisbeth [la personalidad que quisiera tener un cuerpo para ponerse un vestido verde] reflejando una posición decididamente pro-McDía Feliz.

“Puchis vos. Yo no ando alegando nada. Solo dije que no me gustan las botas. Porque son botas feas y no me gustan, vaya”, se defendió Giovani.

“Cuando no la Lisbeth dándose baños de pureza. Ay déjenla que hable, muchá. Después de que JAMÁS de ella ha nacido ayudar a alguien”, vociferó Fede [mi personalidad que lleva años colgado de La Vane].

“Bájele, mi amigo. Si aquí todos estamos para pasar un rato alegre y platicar como fragmentos de la mente de un individuo civilizado que somos y comernos un nuestro panito en paz de Dios. Mire tanta gente que no tiene ni qué comer y nosotros todavía alegando”, comentó Don Misael [mi personalidad que se sabe de memoria cada alineación de Brasil en los Mundiales].

“¡Usté mejor ya vaya a acostarse, don Misa, ya es tarde hombre!”, gritó a lo lejos Érica [mi personalidad que disfruta burlándose de las personalidades de la tercera edad].

Intentando hacer un llamado al civismo, Maco [mi personalidad que ha construido su hombría en torno al consumo de cerveza pero que, en el fondo, lo que disfruta son las bebidas dulces] dijo “Con respeto, cuates. Por qué no nos comemos nuestra hamburguesa tranquilos y pedimos unas chelitas… ah no va, aquí no venden. Ni modo, aunque sea uno de esos néctares de mora. Pero en convivencia”.

Su intento fue inútil. Para cuando le di mi primer mordida a la Big Mac, rodeado de mis compañeros de oficina, en mi cabeza había estallado una guerra civil en la que algunas de las personalidades fueron llamadas “radicales”, “populistas”, “lamebotas del Imperio Yanqui”, “huecos”, “apologistas del genocidio” y “coches”, entre otros insultos.

Hasta Selvin Herarte había perdido la compostura y le había gritado “mediocre” a Dorian, que ni siquiera era parte de la discusión porque estaba ocupado imaginando que el dedo gordo del pie de Mayra penetraba su boca.

“¡Todos ustedes, culeros, son una masa de alienados! Ojalá disfrutan de esa su mierda TRANSGÉNICA”, exclamó La Vane.

“¡Es cierto, Vane!”, agregó Fede y de inmediato su voz fue callada por el puño de Jorge [mi personalidad que en su niñez dibujaba centauros-piratas] que le dijo “Siempre me has caído mal, pisado”.

Le siguieron más golpes. Muchos. De ambos bandos y desde todas las direcciones.

Y en una esquina de mi mente, “El Dubi” lloraba buscando consuelo entre los brazos de la brillante ingeniera ambiental que le mencionaba que la demencia de atacarse entre su misma especia era algo que los lobos nunca harían.

Mirando la catástrofe, Ovidio [el aficionado al History Channel] reflexionó en voz alta “Así se destruyó Roma” y Gudiel gritó demandando que algo ardiera.

Fue en medio de aquel caos que recordé por qué, desde temprana edad, había empezado a confeccionar personalidades y a superponerlas unas sobre otras. Había sido para protegerme de “él”, para sumergirlo al fondo de mi subconsciente. Pero entonces “él” despertó y comenzó su ascenso, guadañando mi psique y exterminando una a una a mis múltiples personalidades.

Hasta que solo quedó él: ADARPAK-AL-BEKTURM [el que habrá de rediseñar la Civilización]

“Va, solo un traguito a mi néctar de mora, pues. ¡Amo los néctares y detesto el sabor amargo de la chel…!”, se escuchó la revelación final de Maco, antes de apagarse para siempre. Y con él, la última de mis personalidades.

Entonces yo, ADARPAK-AL-BEKTURM, me elevé escupiendo luz por cada uno de mis orificios. Floté hasta el centro del parqueo de McDonald’s El Frutal y comencé mi ascensión. A ochocientos metros del suelo exploté, y mi cuerpo se transformó en una lluvia de McRibs. Y la gente se sintió complacida.

Pero aunque estos McRibs conservaban el sabor único de los McRibs, eran diferentes. Los McRibs de mi cuerpo eran un producto saludable, de propiedades curativas y además infinitos, y gratis. Ni siquiera eran “hamburguesas”, eran “hamburguesus” pues se originaron en una dimensión post-racial-post-género.

Así fue como los McRibs que salieron de mi cuerpo acabaron para siempre con la obesidad, las enfermedades infantiles, el capitalismo, los conceptos de género y raza, los McDías Felices y la chingadera de Mayra con que vayamos a los McDías Felices.

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RESEÑA DE SUICIDE SQUAD: UNA PLÁTICA CASUAL CON LA ENTIDAD NO CORPÓREA DE DC COMICS

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La noche del 4 de agosto, tras haber visto Suicide Squad, abandoné la sala de cine con mi mente atribulada.

De camino decidí pasar por unos tacos y algunas cervezas. Fue entonces cuando me visitó la entidad no corpórea del Universo Cinematográfico de DC Comics y tuvimos una conversación honesta. Esta es la transcripción de esa conversación.

ENTIDAD NO CORPÓREA DEL UNIVERSO CINEMATOGRÁFICO DE DC COMICS: Qué tal, compa. Voy a pedir dos Cabros y dos de pibil, yo invito, mextraña.

YO: Órale, buena onda. Aaay pisado. Te sentís mal va, por eso querés compensarme. Bien sabés lo que hiciste…

ENTIDAD NO CORPÓREA DEL UNIVERSO CINEMATOGRÁFICO DE DC COMICS: ¿De qué? Nel, yo solo quiero invit-

YO: No, dejame hablar que tengo unas cosas que decirte. Así de cuate. Quiero que me escuchés porque lo que voa decirte es del corazón. Sin casaca.

Mano, ¿qué PUTAS?

Vos sabés que llevo rato siendo tu fans. Ya sé que hay mara más fans que yo y con mucho más tiempo siendo tu fans, pero yo me considero moderadamente un buen fans. Además, yo no soy de esos fans que andan armando clavos porque una película cambió las referencias nerds que ellos tenían o porque su protagonista ahora es una mujer en lugar de un hombre. Esa mara está mal, rey. Nel. Lo que yo te digo es bajo el entendido de que yo soy solo un fan y el que, se supone, sabe hacer licas sos vos.

Lo que sí puedo es darte mis opiniones y reclamos y eso es lo que voy a pasar a hacer, si me lo permitís.

MESERO: Sus cervecitas, jóvenes, y aquí tienen los tacos. Por aquí hay chilito y este escabeche de acá está bien sabroso.

YO: Gracias, caballero.

Va. Antes de hablar de las mierd- ala qué ricos están estos tacos… voy a hablarte de las culeradas que ya me has hecho. Porque esto viene de años, cerote.

Vos sabés que yo reconozco lo que hiciste por nosotros con las licas de Nolan que a todos nos gustaron. Mirá compadre, eso lo guarda uno aquí. Tocá, tocá mi pecho para que sintás dónde lo guardo…

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ENTIDAD NO CORPÓREA DEL UNIVERSO CINEMATOGRÁFICO DE DC COMICS: No hay necesidad de que te toque el pecho.

YO: Bueno, si no me querés tocar el pecho no lo toqués.

La cosa es que después de Nolan resultaste con que ibas a hacer una lica “tipo las de Nolan”, así serias y sombrías, solo que de Superman. Todavía te dijimos “No seás mula, cerote. Superman y Batman no son lo mismo y no habitan visiones del mundo similares. Hay que representarlos en tonos diferentes”. Pero no, necio el nene con su “realismo”.

El resultado: a la mara no le gustó la película. Por ejemplo a mí no me gustó y la película me cayó muy mal.

Pero “vastabueno” dije, “aquel va a aprender de esto”. Qué si después saliste con Batman v Superman y… sabés qué, mejor no quiero volver a hablar de esa mierda porque todavía me duele y al final uno se cansa quiera que no.

Lo que sí debo recordarte es que te llenaste la boca diciendo que “sí que nuestras películas le darán libertad a los directores, serán «filmaker-driven»”, y eso lo dijiste por chingar a Marvel porque sabés que esa restricción artística es algo de lo que le critican constantemente a sus películas. Puta, ¿con qué necesidad, cerote?

En primer lugar, vos sabés que la mayoría de fans de los cómics les tenemos cariño a ambas editoriales y que solo mara con una mentalidad muy tribal disfrutaría que uno de ustedes fracase.

En segundo lugar, quién te oyera ibas a hacer cine de autor. Ya me estaba imaginando una película de Batman de David Fincher con el Acertijo dejando rompecabezas hechos con partes humanas. O “Superman de Charlie Kaufman” en donde el escritor Clark Kent padece de bloqueo creativo y ansiedades de la edad adulta tratando de escribir una novela sobre un superhéroe ficticio que se llama Superman, mientras, paralelamente en el planeta Kripton, el escritor Kal-El también escribe una novela sobre el mismo superhéroe. O “Plastic Man” de Steve McQueen en la que…

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ENTIDAD NO CORPÓREA DEL UNIVERSO CINEMATOGRÁFICO DE DC COMICS: Okei, ya te entendí.

YO: En tercer lugar. Mano, luego de ver Batman v Superman y Suicide Squad, me queda claro que tus películas están tan sujetas a lineamientos de producción y de marketing como las de Marvel. Es solo que Marvel tiene un plan hecho por gente que sabe de sus cómics – tienen eventos narrativos mapeados, tonos cinematográficos apropiados, una idea clara de qué hace a cada personaje único y chingón, y luego se consiguen directores que aportan su visión y su estilo propios pero sin alterar esas cosas fundamentales.

No digo que todas las de Marvel sean deahuevo porque tampoco. Pero son CONSISTENTES, papá. Son funcionales, en el sentido de que te narran bien las cosas, y además tienen respeto por sus personajes.

En cambio vos, maifrén, vos no tenés un plan [pongo mi dedo índice sobre su hombro, manchándole la playera con adobado, a continuación, le pido disculpas]. Vos has estado chisgueteando ideas esperando a ver qué pega. Vos querés el éxito crítico y económico y la relevancia cultural de las películas de Marvel, sin todo el chance que lleva sentarte y armar un plan.

Lo que has estado haciendo es reaccionar: “Aaah, a la gente no le gusto la destrucción urbana desmedida, sin consideración por las vidas humanas, que causó Superman y su enemigo en Man of Steel… ¡A la siguiente hagamos que Batman esté enojado con Superman por la destrucción urbana desmedida y que de eso se trate la película!”. “Aaah, a la gente no le gustó que nuestra película sobre Batman enojado con Superman no fuera divertida y no tuviera humor… ¡La siguiente hagamos que la mara crea que es AGRESIVAMENTE DIVERTIDA, aunque la película actualmente se encuentre en fase de post-producción y tengamos que parcharla con toda esta nueva «diversión» y humor que agregaremos!” – sos tan reaccionario, que me ahueva hacerte un comentario sobre lo innecesario de haber puesto a Harley Quinn con shorts tan ridículamente cortos, en especial siendo un personaje cuya historia es acerca de ser manipulada por un hombre, porque siento que vas a querer “solucionarlo” haciendo que la Mujer Maravilla use pantalón corinto de cajera del G&T.

Y no sé, tal vez Suicide Squad habría sido mala aun dejando a David Ayer hacer lo suyo. Dios sabe que Ayer es capaz de hacer una mala película. Pero también es capaz de hacer buenas películas, con drama, personajes torcidos y estigmatizados, y que también son divertidas y poseen un humor que viene de lugares muy turbios. Mi punto es que, si Suicide Squad iba a fallar, habría preferido que fallara al estilo Ayer y no al estilo Ayer tratando de hacer su película mientras un ejecutivo de mercadeo le susurra “shht, mire, yo sé que usté es el que sabe de esto va, pero ¿por qué no trata de hacerla más así tipo Guardianes de la Galaxia?, ¿ya la vio, no?, aquí se la voy a poner en mi celular ve”.

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El resultado es una película muy muy mal hecha, en donde la primera parte no es tanto una película como una colección de videítos musicales tematizados por personaje, con canciones súper obvias. ¿EN SERIO, DC? He asistido a talleres de venta de Zrii con presentaciones de Powerpoint mejor contadas que Suicide Squad.

Está tan mal contada que hay escenas que se repiten para revelarles algo a los personajes. Es como si la lica te estuviera diciendo “Disculpen, espectadores, yo sé que ustedes ya vieron esta parte y saben lo que está pasando. Pero Deadshot no lo sabe todavía, entonces vamos a poner la escena otra vez”.

Después, el Escuadrón Suicida va a una misión indefinida y son atacados por criaturas absurdas hechas de gomita. Es algo muy tonto y es aún más tonto que toda la película hubieran soldados regulares acompañando la misión sin hacer nada importante o tener personalidades. Eran como los alumnos que asistían a la escuela del Chavo pero que no eran El Chavo, Quico, La Chilindrina, La Popis, Ñoño, Patty o Godínez.

Por cierto, ¿Sabés quién otro no tiene nada qué hacer en el desarrollo de la trama? El Joker. No quiero chingar a Jared Leto, porque siento que en una película que lo ponga a hacer algo y le dé mejores líneas su Joker podría funcionar, pero hasta el momento mi lista actualizada de Jokers favoritos es la siguiente:

1) Heath Ledger
2) Cesar Romero
3) Jack Nicholson
4) Mark Hamill
5) El payaso que se subió a asaltarnos en una camioneta a Sacoj
6) Un voluntario de Fábrica de Sonrisas apuñalando las llantas del Honda del nuevo traido de su ex
100) Jared Leto

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ENTIDAD NO CORPÓREA DEL UNIVERSO CINEMATOGRÁFICO DE DC COMICS: Mano, de verdá qué pena que no te haya gustado la película.

YO: Nel. Ese es el problema. Que de alguna forma… ¿me gustó? Pues, es un producto mediocre, pero que casi disfruté, por las siguientes cosas:

1) El Diablo (Jay Hernandez, excelente). Ese fue un buen personaje trágico con un buen arco emocional. Si me preguntás, Diablo es el corazón de este desastre. Además que, viviendo en Guate, en donde “a esos mareros les deberían de prender fuego a todos de una vez” es una frase que escuchás como si fuera cualquier mierda, ver la historia de un marero con el poder del fuego y que salva al mundo se sintió subversivo.

2) Will Smith. La mayoría de sus líneas fueron puros clichés, pero Willie sabe cómo escarbar emociones en donde hayan. Es tan bueno tocándote las fibras, que si Will Smith interpretara a Otto Pérez Molina en una película sobre lo triste que se siente en Matamoros, no solo querría que saliera en libertad sino que votaría por él si vuelve a tirarse para presidente.

3) Viola Davis como Amanda Waller. Despiadada, una auténtica maldita. De todo el universo DC, es el personaje que más le atina al del cómic y espero que se vuelva parte esencial de todo el ensamblado.

4) Margot Robbie como Harley Quinn. A pesar de estar diseñada como si un rayo mágico hubiera caído sobre los Kleenex de un adolescente que se masturba viendo anime, Robbie logra hacer chistosas algunas guasas que no son chistosas y de sacar un cacho de la complejidad triste del personaje. Hay una escena en la que está llorando sobre un carro (porque piensa que fuckin Joker se murió), pero cuando se aparecen todos los cuates pone cara de estar alegre y en gan chingadera. Esa escena muestra a una mujer tratando de enmascarar el vacío con humor y cuya identidad artificial la está chingando feo. Si el universo de licas de DC no colapsa antes, quiero ver más de la Harley de Robbie, de preferencia vacilando tontos por la carretera al lado de Poison Ivy, en una road movie que se titule Ivy – Quinn y tenga música de Ivy Queen.

5) Jai Courtney como Captain Boomerang. Pues, no tuvo mucho qué hacer. Pero su personaje tuvo el encanto de los cómics de Suicide Squad, que era reciclar villanos lamentables y ridículos.

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ENTIDAD NO CORPÓREA DEL UNIVERSO CINEMATOGRÁFICO DE DC COMICS: Ala qué bueno que pensás que es una buena pelícu-

YO: NO. No es una buena película y no debés volver a hacer algo así.

ENTIDAD NO CORPÓREA DEL UNIVERSO CINEMATOGRÁFICO DE DC COMICS: Bueno, mano. ¿Otros taquitos?

YO: Démole pué. Echémonos unos Al Pastor. ¿Caballero?

MESERO: Ahorita voy, mis amigos [el mesero se voltea y sonríe, revelando que es… Stan Lee]

LA PEQUEÑA MARATÓN DE PORNOGRAFÍA

 

PORNO

 

La Oferta

Tavo y yo siempre hacíamos amigos en las chamuscas. A veces, estos nuevos cuates llegaban después a la cuadra para vendernos algún objeto, como un CD de tecno, una chumpa o alguna gorra chilera de los Bulls.

Estos objetos eran baratos ya que eran hueviados. Mi mamá lo sabía, por eso me puteó la vez que aparecí con un cassette de Nintendo a cincuenta quetzales y por eso, cuando llegaba algún «fachudo» con unos pelos chisgueteados en la barbilla y preguntando por mí, le decía «viera que él no vive aquí, joven. Se confundió, pase buena tarde». Luego, me hacía saber que no me pagaban colegio caro para que terminara con amigos «mareros» y que, gracias a dios, mi papá tenía su trabajo y podía comprarme mis cositas en centros comerciales como debe ser.

Una tarde un chamusquero llegó a visitarnos. Platicamos un rato, yo siempre controlando que no fuera a pasar mi mamá en el carro. El chamusquero se sacó de la bolsa un aparato, «miren chavos, les conseguí un decodificador para ver porno». «¿De qué porno estamos hablando?», consultó Tavo. «Ah járcor, papá. Todo lo que se imagine, compadre».

El mercader continuó, «agárrelo sin miedo, ese, así lo pulsea». «¿Cuánto?», preguntamos con entusiasmo. «Sesenta varandas, mijos, pero ya yá», expuso en tono asertivo. Le hicimos saber que no contábamos con dicha cifra, así que el varón cerró su venta diciendo «denme cuarenta y cinco para no hacérselas cansada». Juntando lo de los dos, ajustábamos doce. Sin embargo, nuestro proveedor demostró flexibilidad, «va, hagamos una onda: quédenselo un día, pruébenlo y yo paso mañana a esta hora para transear. Igual, yo sé que les va a llegar porque son chimes de categoría, pero si no les cuadra, me lo devuelven y no hay pedo. Me extraña».

Aceptamos y le agradecimos al caballero la oferta.

No sé qué sentía Tavo, pero yo estaba emocionado de contar con un decodificador para mirar pornografía, incluso si tenía que compartirlo. Eran los noventas pre-internet, cuando masturbarse era para un adolescente una experiencia angustiante y un acto más de persistencia que de talento. Por ejemplo, yo calculaba que mis papás se durmieran para encender la tele con el volumen, tan alto como para escuchar, pero tan bajo como para no despertarlos, y así poder nutrir mi libido con lo que los canales 3, 7, 11, 13 y a veces el 5 (que eran los que habían en mi cuarto) hicieran favor de regalarme.

Los adolescentes calientes es una audiencia a la que la televisión nacional siempre le dio la espalda, brindándonos un pobre material masturbatorio. A mí me daban las tres de la mañana intentando capturar imágenes de las piernas de María Celeste Arrarás, las cuales se desvanecían en segundos para ser substituidas por el anuncio de Puerto Barrios, o los reportajes de Primer Impacto sobre gente que nació demente y/o deforme y a quienes sus parientes mantenían enjaulados mientras las personas de la aldea les ponían apodos denigrantes.

A estos impedimentos hay que añadir mi firme creencia en que si me masturbaba mirando a María Celeste, pero en el momento de la eyaculación la cámara enfocaba algún hombre y yo hacía contacto visual con él, me convertiría en homosexual.

 

La maratón de pornografía

Esa misma tarde arrancamos nuestra pequeña maratón de pornografía, aprovechando que los papás de Tavo andaban trabajando. Compramos un galón de jugo Tampico e hicimos sándwiches con paté.

El primer cortometraje se titulaba Vanilla Ice Cream y era sobre una dama blanca teniendo sexo con cuatro hombres negros. La acción era bastante dinámica, pero Tavo y yo nos dedicamos casi solo a comentar lo grandes que eran los penes de aquellos afroamericanos.

La siguiente película era tipo casera, acerca de un hombre en una camioneta ofreciéndoles dinero a mujeres en la vía pública, a cambio de grabarlas teniendo sexo. No nos gustó. Coincidimos en que los cuerpos de esas mujeres eran demasiado normales, al punto de hacernos pensar en nuestras maestras cogiendo, y a la mierda las maestras, estábamos de vacaciones.

Para acompañar el tercer film, preparamos unos huevos revueltos. Quedaron muy bien porque Tavo les agregaba dos cucharadas de leche en polvo para que adquirieran volumen. Aunque apreciamos la intensidad de los actores en esta película, nos pareció demasiado gráfica. Los enfoques eran tan cercanos que era imposible reconocer qué estábamos observando y en dónde terminaba un cuerpo y comenzaba el otro. Nos dio asco, así que la quitamos. Mientras nos terminábamos los huevos, pusimos un partido de la Premier League.

Para entonces me sentía algo decepcionado. Estos no estaban siendo ningunos «chimes de categoría». Estas eran secuencias de gente haciendo mierdas que nadie haría con sus cuerpos.

A eso de las ocho de la noche, salimos a que nos pegara el aire y hablamos de cosas que no tenían nada que ver con la porno, ni con el sexo en general.

Le consulté a Tavo si íbamos a seguir viendo chimazón y me respondió que ni modo «¿o te ahuevás?». Yo no me ahuevaba, era solo que ya no quería ver porno. Pero volvimos a entrar, justo a tiempo para el comienzo del próximo trabajo cinematográfico.

La película arrancó prometedora: una bella pelirroja ingresaba a un cuarto vistiendo una gabardina de cuero y botas de equitación. Luego desabotonaba su gabardina revelando un cuerpo tonificado, una angosta cintura… y un cincho con un pene de hule incrustado. Nosotros no pudimos explicarnos ese evento. ¿POR QUÉ? ¿QUÉ PERSONA IBA A SALIR BENEFICIADA DE QUE UNA MUJER LLEVARA UNA PALOMA DE HULE COLGANDO? No estábamos juzgando, pero en el momento nos pareció algo conceptualmente equivocado.

Cuando la cámara enfocó a un hombre gordo sudoroso, amarrado en la cama, de espaldas, con una pelota metida en la boca e intentando gritar, decidimos ponerle fin a nuestra maratón y substituirla por la octava exhibición de Soldado Universal.

Al día siguiente le devolvimos el decodificador al chamusquero. Se lo entregamos en una bolsita Ziploc, como si entrar en contacto con el aparato fuera entrar en contacto con algo maldito como la lanza de Mammon o el sudor del gordo amarrado en la cama.

 

Epílogo

Aquella madrugada sentí algo especial por María Celeste. Cariño o algo así. Su escote me pareció sensual de una manera sutil. De ella me encantaba su fleco, su bronceado, el acento caribeño con el que pronunciaba «ahora viajaremos a la pequeña aldea de Muyupampa, en la provincia de Villa Vaca, Bolivia, en donde conoceremos al Niño Sapo».

Pero sobre todo, me fascinaba lo mucho que no llevaba puesto un cincho con una moronga de hule.


Si esta historia te provocó placer, felicitaciones: ahora sos homosexual. Si está historia no te gustó, felicitaciones: ahora sos un niño sapo. En ambos casos, buscame en  Facebook y seguime en Twitter! :D

El autor del Gif que acompaña este relato, se llama Gustavo y podés seguirlo en su página. Es tan talentoso haciendo arte, como dirigiendo maratones de porno. 

MIS 4 CONVERSACIONES FAVORITAS DE ZURY RÍOS

Ser Zury Ríos no es fácil. Además de los problemas habituales a los que debe enfrentarse cualquier mujer en el mundo de hoy, los últimos meses Zury ha tenido que encarar toda clase de eventos inesperados. Por ejemplo, mientras muchas mujeres estaban ocupadas buscando una harina de panqueques que no tuviera mucho gluten, Zury buscaba un TSE que no tuviera muchas prohibiciones legales a su candidatura presidencial. Como a cualquier chica, a Zury también la llama su papá. Pero, mientras a la mayoría sus papás las llaman para decirles frases cursis y pedirles que les configuren su mail de Yahoo, a Zury su papá la llama para decirle frases dementes y abstractas, y para que le configure su audiencia por haber mandado a matar a un montón de personas de la misma etnia en los años ochenta… ¡Wow, solo de escribirlo ya estoy cansado!
En medio de todo, es sorprendente que a Zury todavía le quedara tiempo para montar este tierno video conversando con sus amigos que la apoyan. Aunque en el video, obvio, no caben todas las conversaciones con sus amigos, yo me di a la tarea de recopilar mis 4 conversaciones favoritas con Zury Ríos. ¡Disfrútenlas!


1.  Zury Ríos vs Yefri


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2.  Zury Ríos vs Juan Gutiérrez


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3.  Zury Ríos vs Mushu


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4.  Zury Ríos vs Rosaura de Totonicapán


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Mushu y Juan Gutiérrez buscan un hogar. Si esta publicación te conmovió y quieres adoptar a Mushu o a Juan Gutiérrez, búscame en Facebook y en Twitter! :D

DR. SUGER: HÉROE DE ACCIÓN

GALILEO v SUGER

Foto de fondo: óleo de Maugdo Vásquez en la Universidad Galileo.

THE SIAMESE TIME LORDS: GALILEI VS SUGER (2016)

18  |  97 min  |  Action, Thriller, Sci-Fi, Drama, Romance  |  05 January 2016


Italia, 1564. Giulia Ammannati descubre que las criaturas que lleva en su vientre son siameses unidos por la cabeza. Sabiendo que la Iglesia Católica los considerará engendros infernales, escapa en búsqueda de la ayuda de un viejo amigo: Leonardo Da Vinci. Acorralados por soldados de la Santa Inquisición y a pocos minutos de concebir, Giulia se oculta en una imperfecta cápsula del tiempo construida por Da Vinci, dentro de la cual se encargará de parir.

Los bebés de Giulia nacen sin complicaciones. Galileo no para de llorar. Sin embargo, al otro, Giulia no puede escucharlo… ¡Porque Suger nació en 1938 y en Suiza!

Los gemelos desarrollan telepatía extra temporal. Su adolescencia fue muy difícil, porque cuando Galilei se masturbaba Suger podía sentirlo, solo que, por la Relatividad, 10 segundos de orgasmo de Galilei equivalían a 11 horas de orgasmo de Suger. Por eso, Suger pasó la mayoría de su adolescencia teniendo un orgasmo. A pesar de todo, ambos se hacen asombrosos físicos y matemáticos. Galileo se convierte en el mayor defensor del heliocentrismo cuando Suger se lo revela en un sueño. A su vez, Suger aprendió el heliocentrismo leyéndolo en un libro que Galileo había escrito 400 años antes. Suger inventó una universidad y le puso Galileo‘. En agradecimiento, Galileo le decía ‘Suger’ a uno de los senos de la mujer con la que fornicaba.

Galileo mejoró el telescopio, descubrió 4 satélites de Júpiter y determinó la rotación del sol. Suger se lanzó para presidente de Guatemala 3 veces, pero no quedó.

Mientras celebran la Navidad dándose regalos mentales, Galileo y Suger descubren que la verdadera Navidad es más que regalos mentales y que tu hermano gemelo craneópago de una dimensión paralela puede ser también tu mejor amigo. Desafortunadamente, esa noche mágica también descubren que el vórtex que une sus cráneos en el espacio / tiempo está configurando un agujero negro que devorará todo lo que existe. Para salvar el Universo, uno de ellos deberá morir.


En este trepidante thriller de ciencia ficción, los sumos Amos del Tiempo favoritos de todos: Galileo y Suger, dejarán de lado sus lazos de amor para enfrentarse en un duelo letal extremo que los llevará a través del tejido de la realidad. Para determinar quién habrá de perdurar como Máximo Amo del Tiempo, combatirán como espermatozoides en la arena más sangrienta de todas: el ovocito de su madre.

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