RESEÑA DE SCOUTS GUIDE TO THE ZOMBIE APOCALYPSE

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Casi sin S P O I L E R S

Los zombis son mis criaturas de terror menos favoritas, después de los Frostis malditos y los jimmylievers.

El problema con las licas y series de zombies, o de zombipocalipsis, es que hay un chingo de ellas. Algunas son buenas pero, en su mayoría, pienso que los zombis solo son una excusa para mostrarnos las fantasías violentas que queremos ver, sin tener que lidiar con las repercusiones morales.

Eso no me importó, porque igual fui al cine a ver SCOUTS GUIDE TO THE ZOMBIE APOCALYPSE, o como se llama aquí por alguna razón, A LA $%& CON LOS ZOMBIS.

BALE BERGA LOS ZOMBIS (que creo que sería un mucho mejor nombre) es una lica tan increíblemente de principios de siglo, que varias veces tuve que recordarme que no le había rentado en un Blockbuster y que Arzú ya no es mi presidente sino el alcalde que cada diciembre utiliza la magia de los antiguos para hacerse gigante, cubrir su cuerpo de hielo y acostarse en el Parque para que los niños patinen sobre él.

A pesar de ser noventero, reconozco que hay muchas cosas de mi década que hoy resultan vergonzosas. Esta peli tiene muchas de esas. Incluyendo los peinados, las rolas y los chistes sobre chiches, pedos y ñongas (actualizadas con selfies, porque esa es la forma en que los ejecutivos rucos de marketing dicen “¡hey, millenials! ¡Miren, SELFIES… como ustedes!”). Claro, el doncito noventero que hay en mí se disfrutó los chistes de chiches, pedos y ñongas, pero eso es porque soy una persona de categoría inferior.

Véanlo así: si son de la mara que todavía hoy la pasaría bomba con una lica de AMERICAN PIE, esta onda les va a gustar. Pero si andan en busca de algo más subversivo y que transgreda los estereotipos del género y diga algo relevante a nuestros tiempos, aguantarle casaca a Bale Berga Los Zombis no va a ser fácil.

Este es el tipo de película que, cuando quiere hacernos saber que la party que estamos viendo es járcor, enfoca a dos chavas besándose.

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Ahora hablemos de los zombis. Los zombis en esta película son fuckin inconsistentes. Nunca los entendí, biológicamente. A veces tienen la agilidad animal de los vampiros de FROM DUSK TILL DAWN y otras solo son una masa de gente caminando, asombrosamente despacio, como ancianos haciendo sus pagos en los bancos de Pradera Concepción y después dirigiéndose a Cemaco.

Por supuesto, eso no importaría mucho si el drama humano estuviera bien elaborado, y la onda es que, a pesar de que mucho de la historia es un calco de SUPERBAD, ya merito lo logra. Bale Berga Los Zombis tiene el mérito de presentarnos a un par de personajes chingones, entrañables y que están atravesando conflictos interesantes. Lo malo es que la lica los deja de lado, para enfocarse en el dilema de si el (aburrido) protagonista se arriesgará a lanzarle un socón a la (incluso más aburrida) güisa que le gusta.

Nunca olvidaré que, antes de apagarse en mis brazos, el sol con cara que te perseguía en Mario Bros 3, me dejó una enseñanza valiosa: mano, si una canción de Romeo Santos resuelve el conflicto central de tu película, algo estás haciendo mal.

Pero si todavía no se han cansado de zombis, y si las palabras “chiches, pedos y ñongas” siguen llevando alegría a su corazón, vayan a verla. Sin paja puede ser divertida.

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RESEÑA DE THE MARTIAN

TM

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Iba a mi casa después del chance, cuando decidí agarrar para Cayalá y entrar a la última función de THE MARTIAN. El tráfico estaba siendo una basura, así que pensé que ver en el cine a Matt Damon atrapado en Marte, sería mejor idea que ver en el retrovisor a un hombre que no es Matt Damon atrapado en el tráfico. A huevos, fue una mejor idea.

Al salir, tenía ganas de hacer ciencia. The Martian hace que querrás ser un científico. Como Rocky hace que querrás ser un boxeador, Erin Brockovich que querrás ser un activista, Batman Begins que querrás ser Batman, Mi Novia Polly que querrás ser novio de Jennifer Aniston, Picture Perfect que querrás estar siempre con Jennifer Aniston o Marley & Yo que querrás ser un perro si eso significa poder oler el dulce cabello de Jennifer Aniston.

Lo voy a decir y me vale madre, o mejor dicho, me vale Marte (perdón). The Martian es mi película favorita de Ridley Scott. Pienso que es la mejor película que Ridley Scott ha hecho—y he visto exactamente el 40% de ellas, así que tómenlo como quieran.

Alien, Blade Runner, Gladiator y Black Hawk Down son licas que me gustan demasiado. Pero no creo que ninguna de ellas fabrique personas tan bien como The Martian. Acá, Scott cachó que el humor es parte importante de la experiencia humana. Los seres humanos generan humor e ironía aunque se los esté llevando la gran puta (como ocurre en la mayoría de sus películas) o haya algo a punto de salir de sus estómagos (como ocurre en la mayoría de sus películas).

La ironía en The Martian es un refrescante chisguetazo de agua marciana en cómo Ridley Scott cuenta historias. Él es un esteticista, que sabe hacer que las cosas se vean fuckin gloriosas. Mi. Huevo. Si. No (sí, esa fue Cameron Diaz cogiendo con un carro. Gud taims). Pero cuando le faltan el humor y la ironía, los personajes en las movies de Ridley Scott pueden terminar siendo solo conceptos cool que escupen frases que suenan trascendentales (Blade Runner), mara tirando melodrama (Gladiator), gente hablando incoherencias (Prometheus) o Cameron Diaz cogiendo con un carro (The Counselor).

En The Martian, las personas parecen personas actuando como personas (en gran parte, gracias al guión de Drew Goddardque también escribió The Cabin in the Woods, uno de los mayores logros de la humanidad en el siglo 21). El resultado es una lica con los grandes temas de Ridley Scott, como la religión, y también bastante simbolismo, como una engasada escena final en la que Mark Watney (Matt Damon) flota para ser rescatado por la comandante Lewis (Jessica Chastain) y se enreda en el cordón de la Unidad de Maniobra Tripulada, como un bebé comenzando la vida. Pero, esta vez, en el centro de la lica está la humanidad de los personajes.

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También en el centro, está la ciencia. Está lica ama la ciencia. Ama la ciencia tanto como la San Martín ama ponerle texturas a sus menús.

Tengo que aclarar que no sé mucho de ciencia, o de cómo funcionan las cosas. Por ejemplo, cuando a alguien se le queda el carro y me pide que abra el capó para checar,  espero encontrarme con los dos únicos diagnósticos que puedo dar: 1) “señor, las partes de su vehículo son de juguete. Usted está manejando un carro de juguete”. 2) “señor, su motor está lleno de Cameron Diaz enanas haciéndole el amor a las piezas”.

De hecho, soy tan malo en la ciencia que si estuviera en Marte, y solo tuviera papas y un vergo de popó de gente, en lugar de hacer una siembra de papas como hace el protagonista, yo habría construido un Frosty hecho de popó con ojos de papas, para que Santa Clos lo viera desde el espacio y llegara a rescatarme… o no, solo querría que Santa mire lo que hice con popó.

El punto es que, con tantas licas de ciencia ficción enfocadas en mostrarnos cómo la ciencia aplicada podría chingar el futuro, resulta tuanis hallar una lica que celebre la capacidad lógica del ser humano, pero a la vez su empatía. No como dos elementos que se excluyen, sino como cosas que sirven el mismo propósito: hacer nuestras vidas más chileras y emocionantes.

Además, en un encantador montaje, la lica tiene esta canción. Es lo mejor.

RESEÑA DE MAD MAX: FURY ROAD

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MAD MAX: FURY ROAD me hace muy feliz. La primera vez que la vi, me asustó el crujido que hizo mi cara al sonreír tanto. Ya había sonreído antes, pero no durante dos horas enteras. Hay un nuevo músculo que se activa cuando hacés eso. Es normal, como cuando descubrís las lágrimas, la eyaculación o ese pezón que todos tenemos adentro del ombligo y que da vueltas cuando alguien te está mintiendo.

George Miller te transporta a una tierra de “fuego y sangre” con unas grabaciones de radio, el monólogo interior de Max (Tom Hardy) respecto a su lugar en ese mundo y los flashbacks del pasado que lo atormentan. No hace falta que los personajes den una exposición de la mitología y las políticas en escena porque eso lo cachás en la cultura, en cada pieza material que aparece.

Es un mundo de personas lunáticas que rinden culto a los V8 –los motores no los jugos, y adoran a la gasolina –el combustible no la canción de Daddy Yankee. Creo que hay cosas que podemos aprender de ellos. Por ejemplo, que “Rictus Erectus” es un nombre respetado por la sociedad, o que podés ejercer una carrera amenizando persecuciones de guerra como metalero con una guitarra que escupe fuego. Además, han sustituido los call-centers con mujeres obesas que bombean leche materna las 24 horas para el consumo masivo, que es algo más humano.

Lo que más me llega son las reacciones de poética grandilocuencia demente de los personajes –porque, además, expresan el estado psicológico de esa sociedad. Hay un señor que se queda ciego por un balazo, y en lugar de solicitar atención médica, embiste con su carro-tanque disparando mientras grita que es el director del coro de la muerte. Esa es una de mis partes favoritas.

La acción es espectacular. Cada secuencia tiene un impacto narrativo y por eso se sienten relevantes. La cinética de las persecusiones está diseñada de forma que varias cosas ocurren y todo es intenso, pero también entendés cabal lo qué está pasando.


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La otra cosa con MAD MAX: FURY ROAD es que es una lica feminista. Eso enojó a algunos Activistas por los Derechos del Hombre, lo cual es bueno porque son unos idiotas. Como no entienden el mundo, se enojan por cualquier mulada. Si un día los aliens se parquean en el Obelisco para regalarle comida ilimitada a la humanidad, pero sin querer le dan un raspón al monumento, los Activistas por los Derechos del Hombre van a decir que es un ataque frontal hacia las cosas fálicas y a los hombres.

Lo que dicen esos lúsers, es que FURY ROAD debiera ser una historia sobre Max y no es una historia sobre Max, Max es un personaje casi secundario. Lo que pasa es que Max es nuestro vehículo, nos introducimos al mosh a través de él, que era un solitario sin nada por qué luchar. No tenía ideología, solo intentaba sobrevivir y lo que mejor le había funcionado, hasta entonces, era desconfiar de cualquier persona, independientemente de la forma de sus genitales.

Cuando tu única ideología es no morirte, acabás dándole vida al sistema aunque el sistema esté cagado. Durante el primer acto, Max es una bolsa de sangre para Nux (Nicholas Hoult), uno de los War Boys –guerreros kamikazes que viven para morir… y vivir otra vez (brillantes y cromados en Valhalla).

Tras una hermosa secuencia de persecución en medio de una tormenta de arena, Max se encuentra con Furiosa (Charlize Theron).

Furiosa es la MERA MERA de la lica –¡Hey, chequen el título! Es la persona que decide accionar la revolución contra el status quo. El status quo: aparte del montón de gente desposeída, shuca y a veces deforme que constituye el pueblo en el mundo de Mad Max, la élite la forman la familia del endiosado dictador Immortan Joe (Hugh Keays-Byrne), los emperadores, los War Boys y un pushito de mujeres.

Específicamente, hay dos tipos de mujeres: las mujeres gordas que producen leche y las 5 paridoras de Immortan Joe, cuyo rol es mantenerse mamis y proveer de hijos sanos al patriarca. En resumen, no se pasa bomba siendo mujer en el mundo de Mad Max.

La Emperadora Furiosa ocupa otra categoría porque es lo más “hombre” posible. O sea, hace todas las mierdas que allí son tradicionalmente de hombres, como usar un corte “de machito”, manejar o volarse verga. Solo que es mejor hombre que los hombres. Furiosa decide rebelarse, escondiendo a las 5 traidas de su jefe para contrabandearlas rumbo a la libertad.

Claro que también tiene su propia motivación: Furiosa busca volver al “Lugar Verde”, de donde la arrancaron de chavita cuando vivía en femenina paz con sus hermanas: Rabiosa, Loba, Loca, Ciega, Sordomuda y Lalala. Tal vez no se llamaban así, no recuerdo. El punto es que eran una sociedad chilera y exclusivamente de mujeres –como Themyscira, la isla de la Mujer Maravilla, pongámosle.

Max termina en el carro de guerra de Furiosa, y aunque comienza desconfiando y siendo una mierda con ellas, al rato se convence de que su causa es justa y pasa a ser lo que las feministas llaman “un aliado del feminismo”. Como mi amigo Tavo (con el que fui a ver la lica la primera vez) observó, esta transformación de Max ocurre simbólicamente cuando regresa de asesinar a varios War Boys (fuera de escena) y lava su cara ensangrentada con leche materna #MetáforaENGASADA


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Es genial que la lica decidiera abordar el feminismo, no solo como motivo, sino como exploración. Las 5 paridoras fugitivas reflejan ideas y posturas distintas:

ANGHARAD “SPLENDID” (Rosie Huntington-Whiteley), la ideóloga radical y creadora de los hashtags #NoSomosCosas y #NoTeToca… porque te quiere, sino porque piensa que sos una cosa. Además de llevar al heredero de Joe en la panza, es una contradicción viva: no cree en la violencia hacia ningún ser vivo, pero la única forma de liberarse del patriarcado EXTREMO de ese mundo, es por medio de un chingo de violencia y gente muerta con las entrañas chisgueteadas en los chasises.

CAPABLE (Riley Keough) que se enamora y que con su amor redime (SIN PAJA) a Nux, el War Boy que decepcionó al patriarca en su cara y ahora no puede vivir con eso. Su personaje expresa eso de que porque alguien es feminista, a) no significa que sea lesbiana y b) puede que tenga traido, o a veces quiera pasarla nice con un chato.

TOAST (Zoë Kravitz) a quien realmente le gustan las armas y habría sido buena guerrera si no la hubieran tratado siempre como un adorno.

THE DAG (Abbey Lee) que siempre dice mierdas extrañas. También está preñada y una de las doñitas del “Lugar Verde” le dice que su criatura tal vez sea mujer. Al rato la doñita muere, pero le hereda unas semillas que guardaba por si algún día encontraba de nuevo tierra fértil. Por medio de esa metáfora nada sutil, sabemos que THE DAG representa la tierra fértil y su hija un nuevo tipo de ser humano.

CHEEDO (Courtney Eaton) que tiene un momento de duda y dice algo como “Ni verga, esto del feminismo y de pensar en que no somos cosas es fuckin difícil. Viéndolo bien, ese viejito culero no nos tenía tan mal, siempre y cuando cogiéramos con él a veces y no nos mantuviéramos todas fachudas. Fijo vivíamos mejor que un montón de mara y al menos no nos amontonábamos para mendigar agua”. Al final CHEEDO se redime ¡Porque esta es una lica acerca de redenciones, baby!

A muchas mujeres, mujeres feministas, mujeres feministas amputadas, les fascinó la lica. Otras dicen, más o menos, que la violencia en los morongasos de MAD MAX: FURY ROAD es incompatible como mensaje feminista. Claro que discutir si ver licas violentas nos hace más violentos, es válido –personalmente, pienso que nel. La cosa con la violencia es que es catártica y esta lica es un excelente ejemplo.

Después de “Monos araña gritándose adentro de una lavadora” (que requiere de conocimientos básicos de mecánica, por lo menos un amante fluido en xinca y no haber ingerido potasio en las últimas 15 horas), mi nueva posición sexual favorita es: ver esa escena del final, cuando el convoy de guerra se estrella despozolando la tiranía y entonces Nux, mirándonos con serenidad, nos pide que seamos sus testigos antes de morir, convencido de que ahora sí abrazará la Muerte e irá al Valhalla habiendo luchado del lado del bien.

Mientras el pueblo se repartía los pedazos de armadura del cadáver de Immortan Joe, Tavo me dijo “se comieron a su Dios”. ¡Ala verga, sí! SE COMIERON A SU DIOS TIRANO Y AHORA LA VOLUNTAD DEL PUEBLO ES SU PROPIO DIOS.

Esa mierda es catártica, sobre todo si uno vive en Guatemala y ha estado yendo a las manifestaciones.


Reencontrémonos en el Valhalla, o sea mi página de Facebook y también estoy en el “Lugar Verde“, me refiero a mi Twitter. Estas comparaciones no tienen sentido.